El fallecimiento en un mismo día del legendario futbolista José Sanfilippo y de la querida actriz y modelo Chunchuna Villafañe dejó una huella profunda en la cultura argentina, pero además esconde una impactante coincidencia histórica: ambos compartieron el mítico vuelo chárter de Alitalia que trajo de regreso al general Juan Domingo Perón a la Argentina el 17 de noviembre de 1972, tras 17 años de exilio. Con sus partidas, Marilina Ross queda ahora como la única sobreviviente de las grandes figuras de la cultura y el espectáculo que integraron aquella comitiva histórica.

El destino quiso que Sanfilippo y Chunchuna Villafañe se despidieran del mundo con pocas horas de diferencia. Décadas antes, en su juventud, ambos habían sido seleccionados para formar parte del heterogéneo grupo de notables —políticos, sindicalistas y artistas— que blindaron políticamente el retorno del líder justicialista. En ese contingente de "famosos" también estaba el director de cine Leonardo Favio y el poeta José María Castiñeira de Dios. Hoy, tras el adiós de la actriz y el goleador, Marilina Ross es el último testimonio vivo del ala cultural de aquel avión.

La gesta del retorno se activó formalmente el 13 de noviembre de 1972, cuando Héctor Cámpora y Juan Manuel Abal Medina acudieron a la Casa Rosada para detallar la logística del vuelo. Mientras el país contenía el aliento, Perón hacía una escala clave en Italia para reunirse con el Vaticano, antes de enviar un mensaje de calma a sus seguidores pidiendo que la jornada se mantuviera "dentro del mayor orden y tranquilidad".

El avión DC-8 de Alitalia despegó de Roma a las 20.25 del 16 de noviembre. El horario no pasó desapercibido para nadie a bordo: era exactamente la misma hora en la que había fallecido Evita el 26 de julio de 1952.

"Es casualidad, más que ninguna cosa. La recordamos en ese momento y, quizás en homenaje a ella, partimos en ese momento", le confesó el propio Perón durante el viaje al periodista español Manuel García Alcalá.

Perón con un joven Sanfilippo. 
Perón con un joven Sanfilippo. 

El momento en que yo me preocupé fue cuando estuvimos dos horas volando sobre Ezeiza, los militares no dejaban bajar al avión. Ahí uno se da cuenta la decisión que había tomado. porque a Perón lo tenían servido en bandeja (para un ataque)”, recordó San Filippo en una nota para Infobae nueve años atrás, cuando hacía campaña como precandidato a diputado nacional por el Partido Renovador Federal.

Finalmente, poco después de las 11 de la mañana del 17 de noviembre, el vuelo 3584 tocó la pista del aeropuerto de Ezeiza. Chunchuna Villafañe, José Sanfilippo y el resto de la delegación fueron testigos directos de la postal más icónica del siglo XX argentino: Perón bajando de la aeronave mientras el dirigente sindical José Ignacio Rucci lo cubría de la intensa lluvia con un enorme paraguas negro.

Tras pasar la primera noche bajo custodia en el Hotel Internacional de Ezeiza, Perón y su comitiva se trasladaron a la casona de Gaspar Campos en Vicente López. Allí, el General asomó al balcón para sellar el reencuentro con su pueblo: "Les agradezco profundamente la amabilidad que tienen de venir hasta acá para darme una inmensa satisfacción".