Una Biblia de casi 500 años de antigüedad volvió a poner sobre la mesa la pregunta más antigua de la cartografía bíblica: ¿dónde estuvo el Jardín del Edén?. Oculto entre sus páginas, un mapa señala una ubicación precisa y familiar para los arqueólogos bíblicos: el este de Turquía, en la Gran Armenia, a los pies del monte Ararat.
No es una edición cualquiera. Se trata de la Biblia de Ginebra, elaborada por eruditos protestantes ingleses que huyeron de Inglaterra y se refugiaron en Suiza. Entre 1560 y 1644 se llegaron a imprimir hasta 360.000 ejemplares.
El mapa del Edén que contiene es, en realidad, una copia de uno creado por el reformador protestante Juan Calvino, publicado por primera vez en su comentario sobre el Génesis de 1554 para ilustrar dónde creía que se encontraba el Edén, según publicó el medio británico The Sun.
En él aparecen juntos Mesopotamia, Babilonia, Havilah, el desierto arábigo, el golfo Pérsico y el mar Caspio. Traducido a geografía moderna, no sitúa al Edén bajo el mar, sino en las tierras altas montañosas entre Anatolia e Irán.
Los estudios más recientes sobre ese plano lo ubican con más precisión en la meseta al oeste del lago Urmia, en Irán, una región que correspondía a la antigua Armenia y se extendía alrededor de las cuencas del lago Van y el lago Urmia, en la misma región donde se eleva el monte Ararat, sobre el cual se posó el arca de Noé al final del Gran Diluvio.
No es casual: el monte Ararat es el pico más alto de Turquía, con 5.137 metros, localizado en la parte oriental del país, muy cerca de la frontera con Irán y Armenia. La Biblia, de hecho, no especifica un pico exacto, solo los "montes de Ararat", lo que podría referirse a una región más amplia.
El problema de los cuatro ríos
¿Por qué este mapa vuelve a ser noticia?. Porque intenta resolver el gran obstáculo geográfico del relato del Génesis. El texto bíblico dice que un río fluía a través del Edén y luego se dividía en cuatro brazos: Tigris, Éufrates, Pisón -identificado tradicionalmente con el Ganges- y Gihón -con el Nilo-. Esos cuatro ríos no confluyen en ningún punto del planeta.
La propuesta de Calvino, que el mapa ilustra, es diferente: Pisón y Gihón no serían el Ganges y el Nilo, sino brazos o canales separados del propio Tigris y el Éufrates. Así, el Edén puede quedar firmemente anclado en Mesopotamia, esa región de Oriente Medio considerada la cuna de la civilización y descrita durante siglos como un auténtico paraíso antes de desaparecer. Desde su publicación, la legitimidad de esa lectura fue discutida, justamente por la identificación de los ríos.
¿Turquía o Etiopía?
La ubicación en la zona de Ararat compite con decenas de hipótesis. Una de las más recientes, publicada en 2025 por el investigador Mahmood Jawaid, sitúa al Edén en Bahir Dar, en el noroeste de Etiopía, cerca del nacimiento del Nilo Azul.
Para los historiadores de la cartografía, el valor del mapa de Calvino no es tanto dar una coordenada GPS definitiva, sino mostrar cómo hace 500 años ya se intentaba hacer coincidir fe, filología y geografía con las herramientas de la época.
Lejos de cerrar el misterio, el mapa oculto en la Biblia de Ginebra lo reabre: si el Edén existió como un lugar físico, sus posibles coordenadas siguen estando entre dos lagos, dos grandes ríos y una montaña nevada que, para tres religiones, sigue marcando el lugar donde la historia volvió a empezar.



