La lucha por salvar a "Timmy", la ballena jorobada que mantiene en vilo a Alemania desde el 3 de marzo, ha alcanzado su punto más crítico. Tras un breve momento de esperanza esta semana, cuando el animal logró nadar por sus propios medios gracias a la marea, la situación dio un vuelco desastroso: el cetáceo volvió a quedar atrapado y el equipo de rescate sufrió un duro golpe humano.

Timmy, un ejemplar de 15 metros de largo, se encuentra actualmente encallado en la bahía de Kirchsee, una zona con apenas un metro de profundidad. A pesar de los esfuerzos por guiarlo hacia canales más profundos, el animal se muestra errático y desorientado. 

Según los biólogos, el hecho de que su cuerpo repose sobre el lecho marino agrava su estado de salud minuto a minuto, ya que sus órganos no están diseñados para soportar su propio peso sin la flotabilidad del agua.

Tragedia en el equipo de rescate

 

Al drama del animal se sumó este miércoles una noticia que conmocionó a los involucrados. La veterinaria Janine Bahr-van Gemmert, quien había viajado desde Hawái para liderar los esfuerzos médicos, sufrió un derrame cerebral y se encuentra en estado de coma tras ser intervenida quirúrgicamente.

Autoridades regionales y miembros del proyecto vinculan este grave episodio de salud al estrés extremo y la tensión acumulada durante las tres semanas de operativo. Bahr-van Gemmert había sido recientemente apartada de la coordinación directa debido a discrepancias internas en el enfoque del rescate, lo que evidencia el clima de fractura que atraviesa la misión.

Un hábitat hostil y recursos escasos

 

La presencia de una ballena jorobada en el Mar Báltico sigue siendo un misterio para los científicos, ya que estas aguas no ofrecen el alimento ni la profundidad necesaria para la especie. Actualmente, Timmy recibe una alimentación asistida de apenas 2,5 kilos de caballa diarios, una cifra insignificante comparada con la tonelada de alimento que requeriría en condiciones normales.

Ante el fracaso de los protocolos estatales, un grupo de empresarios privados —entre ellos el cofundador de MediaMarkt, Walter Gunz— financia un último intento de salvataje. El plan consiste en utilizar colchonetas de aire y pontones para trasladar al animal hacia el Mar del Norte o el Atlántico.

Sin embargo, el ministro de Medio Ambiente regional, Till Backhaus, se mostró poco optimista ante la falta de avances y el abandono de varios colaboradores. "La esperanza está muriendo al final", sentenció el funcionario, reflejando el sentimiento de un equipo que ve cómo las posibilidades de supervivencia de "la ballena favorita de Alemania" se agotan definitivamente.