Habían soñado con una boda perfecta. Tuvieron una boda pasada por agua. Literal. Con la iglesia de San Juan Bautista inundada hasta la cintura, Leian Lieza Galang y Gilbert Chico decidieron no posponer su casamiento en Hagonoy, Filipinas. Caminaron entre agua turbia y bancos vacíos y dieron el sí frente a menos de 15 invitados.

Leian Lieza Galang caminó hacia el altar con el agua turbia hasta la cintura, el vestido blanco acortado y un ramo de flores blancas bien agarrado. Adentro de la iglesia de San Juan Bautista, en Hagonoy, Filipinas, no había alfombra roja: había una laguna marrón, según publicó el medio británico Daily Mail.

Los bancos estaban vacíos pero decorados con flores de plástico, como si alguien hubiera dicho "que se inunde todo, menos la decoración". Menos de 15 personas desafiaron la inundación. Entre ellos, los padres de la novia, que la abrazaron antes de entrar, y un nene que hizo de paje y cruzó el pasillo con el agua al pecho llevando los anillos.

Del otro lado la esperaba Gilbert Chico. Los dos tienen unos 30 años y una convicción a prueba de monzones: casarse igual.

     

La parroquia les había recomendado posponerlo. La iglesia llevaba casi un mes parcialmente sumergida por semanas de lluvias, y ese día el agua seguía subiendo por la crecida río arriba. Dijeron que no. "La parroquia les había aconsejado posponer la boda debido a la crecida de las aguas río arriba. Fue decisión suya seguir adelante", contó a periodistas el fotógrafo Mikko Rey Alfonso. "Como querían que la celebración se llevara a cabo, nosotros, los feligreses, hicimos todo lo posible para que fuera un día especial para ellos".

La logística fue todo un operativo. Leian llegó en un bicitaxi con chasis elevado para no arruinar el vestido antes de tiempo. Incluso le acortaron la cola para que pudiera vadear con seguridad. Una vez adentro, se terminó el glamour y empezó la épica: chapoteo nupcial hasta el altar.

     

El párroco los declaró marido y mujer a media mañana, en una ceremonia breve, con los pies -y todo lo demás- en el agua.

No es un capricho en un país acostumbrado a convivir con el agua. En agosto, las lluvias monzónicas más intensas de lo habitual golpearon el tercio norte del archipiélago, de mayoría católica, con deslizamientos e inundaciones que dejaron 34 muertos según el recuento oficial. Pero ese martes, en Hagonoy, la estadística se tomó un descanso. "Se aman. Nada podría detener su unión", resumió Alfonso, que compartió el video en la página de Facebook de la parroquia y ya es viral.