La milenaria Sábana Santa de Turín, objeto de profunda veneración y constantes debates, vuelve a ser el centro de la atención científica. Un reciente análisis genético reveló la presencia de ADN de "múltiples fuentes" en sus fibras, profundizando aún más el misterio que rodea esta reliquia que muchos creen fue la mortaja de Jesucristo. Los hallazgos sugieren que el famoso lino tiene una "historia compleja" y estuvo en contacto con un sinfín de vidas a lo largo de los siglos.
Investigadores de la Universidad de Padua, en un estudio preliminar publicado en bioRxiv, examinaron 12 muestras recogidas de la Sábana Santa en 1978. Su análisis metagenómico reveló no solo la presencia de ADN humano de diversos linajes, sino también material genético de animales como gatos, perros, gallinas y vacas, así como de plantas y hongos. Este "mosaico diverso de huellas genéticas" ofrece una valiosa perspectiva sobre las condiciones de conservación del tejido y sus interacciones ambientales a lo largo del tiempo, según publicó el sitio británico Daily Mail.
Un relato escrito en el ADN
La Sábana Santa, un lienzo de lino de 4.2 metros de largo que se conserva en la Catedral de San Juan Bautista de Turín, porta una tenue imagen de un hombre que muchos interpretan como Jesucristo tras la crucifixión. Sin embargo, su autenticidad fue cuestionada durante siglos.
El estudio liderado por Gianni Barcaccia y su equipo no solo confirmó la "contaminación" moderna esperada debido a la manipulación del objeto, sino que también encontró una sorprendente cantidad de ADN humano antiguo. Entre los linajes de ADN mitocondrial identificados, destacan uno común en Eurasia occidental y otro predominante en el Cercano Oriente. No obstante, la coexistencia de múltiples variantes genéticas y el alto número de heteroplasmias humanas complican la tarea de aislar un posible ADN "original" vinculado al hombre de la Sábana Santa.
Pistas del pasado y nuevos interrogantes
Más allá del ADN humano, los rastros genéticos de animales domésticos y la presencia de coral rojo, un material que no suele asociarse con Oriente Medio, sugieren un posible origen mediterráneo o un tránsito por regiones de esta zona. Otro hallazgo intrigante fue el ADN de zanahorias y cereales, cultivos no típicos del Medio Oriente. Esta combinación de flora y fauna ha llevado a los investigadores a plantear interrogantes sobre el paisaje agrícola en el momento de la creación o uso de la Sábana Santa, o bien sobre las rutas que siguió a lo largo de su historia.
"Los análisis comparativos con otros textiles y artefactos antiguos podrían esclarecer aún más las interacciones culturales e históricas con las plantas y los animales", señalaron los científicos.



