A unos kilómetros de la costa de Dover, en el fondo del Canal de la Mancha, un equipo de buzos encontró lo impensado: una botella de cerveza negra de 162 años de antigüedad, sellada, con su contenido aún en el interior y con posibilidades de ser potable.
El hallazgo ocurrió durante una exploración del naufragio del Mindoro, un bergantín de madera que se hundió el 27 de noviembre de 1864 tras colisionar con otro velero. El descubridor fue Stefan Panis, un fotógrafo submarino belga de 47 años, según publicó el medio británico Daily Mail.
“Volví a la superficie y la parte superior de la botella estaba súper transparente, y me sorprendió mucho ver la inscripción en el vidrio”, relató Panis. “Fue un momento de asombro total”.
La botella, del tipo Extra Stout, formaba parte de la carga del barco. Según el buzo, que descendió junto a su compañero Eddie Huzzie, de 68 años, podría no ser la única. “Viendo el tamaño de la caja, creo que sin duda contiene 24 botellas”, aseguró.
El análisis clave: ¿entró agua de mar?
En lugar de abrirla, los buzos enviaron muestras a microbiólogos de la universidad de investigación KU Leuven, en Bélgica, para determinar el estado de conservación del líquido.
El punto central del estudio es el corcho. Si logró mantenerse estanco durante más de un siglo y medio bajo el mar, el contenido podría haberse conservado. “Existe la posibilidad de que aún sea potable”, explicó Panis. “La cuestión es si el agua de mar ha entrado en las botellas a través de los corchos. Si no, lo más probable es que la cerveza aún sea bebible”.
Los científicos van un paso más allá: si logran recuperar el ADN completo de la levadura original, podrían intentar una reedición histórica. “Siempre existe la posibilidad de que podamos recuperar el ADN completo y, entonces, hacer una pequeña reedición de la misma cerveza que se encontró en la década de 1860”, señalaron desde el equipo de investigación.
Panis, quien admitió no ser un gran bebedor de cerveza negra, dijo que probaría un sorbo si los expertos lo autorizan.
El hallazgo es considerado de gran valor patrimonial, ya que ofrece una ventana directa a las técnicas de elaboración, embotellado y comercio marítimo de cerveza en el siglo XIX. El equipo de archivo histórico de la cervecería original ya se puso en contacto con los buzos para evaluar el descubrimiento. Por ahora, la botella permanece sellada, a la espera del veredicto del laboratorio.



