Los turistas que visitan República Dominicana cuentan con una gran variedad de playas para poder disfrutar de sus vacaciones, incluyendo a las más famosas –como Bávaro– y también a otras no tan concurridas como Macao, una playa más alejada del núcleo hotelero y reconocida entre surfistas por los fuertes vientos y el oleaje. Y a la lista también se agregan las playas de las tres islas del sureste dominicano: Saona, Catalinita y Catalina.

La Isla Saona, la más grande de este país caribeño, se sitúa a un par de kilómetros de la costa de la península que forma el Parque Nacional Cotubanamá y se caracteriza por su riqueza natural. Su territorio protegido de 110 kilómetros cuadrados es refugio de todo tipo de especies florales, mientras que en sus lagunas costeras y zonas de selva baja habitan diversas especies de aves y reptiles. Además, en las aguas que la rodean se encuentran distintas variedades de tortugas que anidan en sus playas, delfines, manatíes e infinidad de peces y moluscos.

Por su parte, Isla Catalina es la segunda más grande de República Dominicana y, a diferencia su hermana mayor, actualmente sigue siendo un paraíso prácticamente deshabitado y rodeado de aguas turquesas que se vuelve cada vez más popular entre turistas. Forma parte del Parque Nacional del Este, en cuyo espacio se preservan más de 500 especies de flores y 300 de aves.


 

Los atractivos de isla Catalina
 

A 120 km de Santo Domingo y 77 km de Punta Cana, esta isla se puede visitar contratando excursiones mediante un tour o una lancha privada a través de empresas autorizadas, que pueden incluir desde clases de bachata y merengue y snorkel o buceo, hasta degustación de bebidas tropicales y platos caribeños.

 Las playas de Isla Catalina cuentan con amplios espacios con camastros bajo la sombra para recibir a turistas. (Rosario3)
Las playas de Isla Catalina cuentan con amplios espacios con camastros bajo la sombra para recibir a turistas. (Rosario3)

Con tres playas –Norte, Este y Oeste, Isla Catalina tiene una superficie menos de 10 kilómetros cuadrados, lo que permite recorrerla sin esfuerzo y disfrutarla sin prisas. A lo largo de la costa se conectan playas de arena clara, zonas de arrecifes y puntos ideales para disfrutar del mar. Esto ha hecho que se convierta en uno de los destinos imprescindibles dentro de la República Dominicana.

Si bien cuenta con todo lo necesario para recibir visitantes, en Catalina no hay grandes infraestructuras ni paisajes alterados por el turismo en masa, lo que permite que en las zonas más cercanas a la costa sea fácil observar peces tropicales, esponjas, formaciones coralinas y fondos arenosos, sin necesidad de adentrarse a sectores de gran profundidad, lo que la convierte en una opción ideal para quienes quieran contratar excursiones que incluyan observación de estos ecosistemas.

 Los camastros se distribuyen entre las construcciones del parador turístico y la vegetación autóctona. (Rosario3)
Los camastros se distribuyen entre las construcciones del parador turístico y la vegetación autóctona. (Rosario3)

Para buceo con botella, uno de los puntos más conocidos es “El Muro”, una pared submarina con una caída de más de 100 metros que desciende de forma progresiva y permite inmersiones tranquilas, siempre adaptadas al nivel de cada buceador. Este tipo de fondos, muy bien conservados, hacen posible observar una extraordinaria variedad de vida marina. Por otro lado se encuentra el Acuario, un punto de buceo de unos 11 metros tapizado de coral en el que conviven especies como peces león, peces sapo o caballitos de mar.

Refugio pirata
 

Isla Catalina fue descubierta en 1494 por Cristóbal Colón en su segundo viaje al continente americano. Al llegar, el navegante le puso este nombre en honor a la hija de la Reina Isabel de Castilla, aunque también es conocida como Isla Ikiita, Labanea o Toeya porque así la denominaban los indígenas de la zona. Forma parte del trío de islas adyacentes del sureste de República Dominicana, junto a las Saona y Catalinita.

Isla Catalina fue, como otras zonas del Caribe, refugio de piratas y corsarios desde 1520 y hasta la década de 1720. Servía como un punto estratégico desde el que aguardar a los barcos españoles que pasaban por ahí para atacarlos y robarles.

Una de las excursiones permite navegar en una pequeña embarcación transparente para observar arrecifes y distintas especies marinas. (Rosario3) 
Una de las excursiones permite navegar en una pequeña embarcación transparente para observar arrecifes y distintas especies marinas. (Rosario3) 

Es por esto que, entre los atractivos que se pueden encontrar debajo de las aguas de esta región se destaca el llamado “Museo Viviente del Mar”, nombrado así tras el descubrimiento del pecio de William Kidd –mejor conocido como el Capitán Kidd– a 21 metros de profundidad, justo frente a la isla y tres siglos después de su naufragio. Este pirata británico que fue ejecutado en 1701 fue retratado por la literatura inglesa como uno de los más famosos forajidos de todos los tiempos.

Los restos de su embarcación, el Quedagh Merchant, fueron descubiertos sumergidos a pocos metros de la costa de la isla por arqueólogos de la Universidad de Indiana en 2007.

Cómo llegar

A Isla Catalina se puede llegar a través de una navegación de media hora en lanchas que parten desde la playa La Caleta, ubicada en la ciudad de La Romana, el punto más cercano. Las excursiones pueden conseguirse por precios que, en promedio, rondan los US$ 60 e incluyen la comida y bebida en la isla, que cuenta con un bufet en el que los turistas pueden servirse arroz, pastas, vegetales y carnes (a excepción de pescados, que tienen un costo adicional), como así también agua y jugo (otras bebidas, como el jugo de piña o tragos con alcohol, se pagan aparte).

El puerto de La Caleta, el punto desde el que parten las lanchas hacia Isla Catalina. (Rosario3)
El puerto de La Caleta, el punto desde el que parten las lanchas hacia Isla Catalina. (Rosario3)

Las primeras horas de la mañana suelen ser las más agradables para disfrutar de la isla, ya que las temperaturas son más suaves y el mar está más tranquilo, lo que permite disfrutar de una experiencia más relajada.

Para llegar desde Punta Cana al punto de embarque hacia Isla Catalina se puede alquilar un vehículo o contratar un servicio de transporte que incluya la recogida en el alojamiento. También está la opción de ir en transporte público tomando un “guagua” (como le llaman los dominicanos a los autobuses).

Este trayecto implica trasladarse primero a la zona de Bávaro en Punta Cana, luego a La Romana y, finalmente, llegar al punto de embarque. Considerando los transbordos, la ruta dura aproximadamente entre 2:30 y 3 horas si se hace en transporte público, y 1:20 yendo con servicios de traslado privado.

 Además de lanchas, hacia Isla Catalina también llegan embarcaciones más grandes. (Rosario3)
Además de lanchas, hacia Isla Catalina también llegan embarcaciones más grandes. (Rosario3)

Ocasionalmente, Isla Catalina también es un destino al que llegan cruceros que tienen rutas en el Caribe y que pueden llevar a sus pasajeros a espacios de playas privadas.