La despedida de Lionel Messi con la selección argentina y el conflicto de Cristiano Ronaldo con Portugal quedaron retratados como dos escenas opuestas en un análisis publicado por un diario británico, en el que se se destacó que la emoción del argentino en Buenos Aires contrastó con la reacción del luso después de quedar como suplente en un partido de la Liga de las Naciones de la UEFA.

La columna, publicada en The Telegraph firmada por Thom Gibbs, se dedica a analizar las diferencias entre las actitudes y contextos de los dos grandes rivales de la era moderna hacia el final de sus carreras futbolísticas.

Messi tuvo una noche de homenaje durante el amistoso que Argentina ganó por 3 a 0 ante Benín. El partido se presentó bajo el subtítulo “La noche que nadie quiere que termine” y reunió a la familia del capitán argentino en las tribunas y sobre el campo de juego.

El artículo destacó la emoción de Messi en distintos momentos de la jornada: en el trayecto en micro hacia el estadio, durante la entrada en calor, en el himno, en el partido y una vez terminado el encuentro. Sus tres hijos lo acompañaron en la ceremonia previa, mientras que su esposa y su madre siguieron el homenaje desde las gradas.

El futbolista argentino participó de dos goles y convirtió un penal, por lo que el autor consideró que cumplió con lo que se esperaba de él en una despedida que tuvo un tono afectivo y que reforzó su vínculo con el público argentino. Definió la escena como un “final feliz” para una figura que lleva 21 años en el seleccionado.

El texto remarca que la relación entre Messi y la selección argentina atravesó años de frustraciones antes de la conquista de los últimos títulos. En 2016, tras una derrota en la final de la Copa América, el delantero había anunciado su retiro del equipo nacional. Aquella decisión ocurrió en el mismo año en que Portugal, con Ronaldo como emblema, ganó la Eurocopa.

El diario británico recuerda que, en aquel momento, la discusión sobre quién tenía la carrera más sólida parecía inclinarse a favor del portugués. Messi acumulaba derrotas en instancias decisivas con Argentina y todavía no había levantado un trofeo con la camiseta celeste y blanca.

La situación cambió a partir de 2021. Argentina ganó la Copa América y puso fin a una sequía de 28 años sin títulos. Después llegaron el Mundial de Qatar 2022 y una nueva Copa América en 2024, y esa sucesión de conquistas –destacó Gibbs– modificó el debate histórico entre ambos jugadores.

Mientras Argentina preparaba el homenaje a Messi, Ronaldo protagonizaba una disputa con el entrenador de Portugal, Jorge Jesus. El delantero de 41 años abandonó la concentración del seleccionado luego de quedar como suplente sin ingresar en un partido de la Liga de Naciones ante Dinamarca.

Antes de ese encuentro, Jesus había manifestado que Ronaldo debía aceptar la posibilidad de no jugar. La respuesta del delantero llegó a través de un extenso comunicado en el que relató su versión de los hechos y cuestionó al técnico.

“Esta es la verdad sobre lo que pasó con Jorge Jesus”, sostuvo Ronaldo al comienzo de su declaración. El jugador afirmó que el entrenador le había prometido que tendría al menos 30 minutos en el partido frente a Dinamarca.

También aseguró que la Federación Portuguesa de Fútbol lo había consultado sobre la designación de Jesus y acerca del contenido de una declaración que el entrenador iba a hacer pública. En ese texto, Ronaldo comparó su estatus con el de Pelé y Diego Maradona, aunque no mencionó a Messi.

 Cristiano Ronaldo protagonizó una disputa con el entrenador de Portugal, Jorge Jesus.
. Cristiano Ronaldo protagonizó una disputa con el entrenador de Portugal, Jorge Jesus.

“En la carta, Ronaldo acusó a Jesus de incumplir la promesa de hacerlo jugar media hora contra Dinamarca, alegó que la Federación Portuguesa de Fútbol le había consultado para que diera su aprobación a la designación de Jesus, así como para que autorizara el texto de una declaración que Jesus iba a pronunciar la semana pasada. Ronaldo se comparó con «Pelé o Maradona» (omitiendo notablemente a otro argentino), dijo que «es quien más autógrafos firma, más selfies toma y más cariño muestra a los aficionados», y que quería ser castigado, pero no demasiado severamente", escribió el columnista de dicho medio.

Gibbs interpretó el episodio de Ronaldo como un “berrinche” y lo contrapuso con la despedida “elegante” de Messi. El artículo plantea que ambos futbolistas han recorrido caminos diferentes desde sus inicios y que esa diferencia también se expresa en el tramo final de sus trayectorias internacionales.

“Todo esto contrasta notablemente con la admiración que despierta Messi, cuyas trayectorias internacionales han tomado rumbos radicalmente distintos. Hace diez años, cuando ambos eran ya veteranos de sus respectivas selecciones, parecía que Ronaldo finalmente tenía argumentos para considerarlo el jugador con la mejor carrera en general tras ganar la Eurocopa 2016. En aquel entonces, la experiencia de Messi con Argentina se había caracterizado por la decepción, los partidos por poco ganados e incluso su retirada tras otra aplastante derrota en la final de la Copa América, el mismo año en que Portugal se proclamó campeón de Europa. Una campaña nacional lo convenció de regresar y su país finalmente ganó la Copa América en 2021, poniendo fin a 28 años sin un trofeo. Le siguió el Mundial en 2022, luego otra Copa América en 2024 y, una vez más, se sintió como si la eterna guerra entre Messi y Ronaldo finalmente tuviera un ganador definitivo”, sentenció el medio británico.

Para cerrar su análisis, Gibbs manifestó: “Es probable que la historia no recuerde cómo se retiraron en sus últimos años como jugadores. Ningún documental futuro dedicará mucho tiempo a las aventuras de Ronaldo en Arabia Saudita, ni a las de Messi en Miami. Sin embargo, hay algo significativo en su comportamiento y en la imagen que cada uno ha proyectado en los últimos días. Messi, sereno, contenido, pero con una gran carga emocional. Ronaldo, enfurecido, furioso y anteponiendo descaradamente sus propios intereses”.