Este jueves y viernes las facultades de la Universidad Nacional de Rosario y del resto del país permanecerán cerradas debido a un paro nacional universitario de 48 horas. La medida de fuerza, que resiente por completo la actividad académica y administrativa, cuenta por primera vez en mucho tiempo con la adhesión conjunta del personal no docente y de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Federico Gayoso, titular del Coad de Rosario, explicó que la protesta es una respuesta directa a las políticas del gobierno nacional y al incumplimiento de la ley de financiamiento universitario.

El dirigente gremial trazó un duro panorama sobre la realidad que atraviesan las casas de altos estudios y justificó la decisión de profundizar el plan de lucha. “Nada cambió en este tiempo, hicimos esta suerte de recordatorio de los 300 días de que Milei no cumple con la ley de financiamiento universitario. Seguimos exactamente igual, nada más que con más días”, sostuvo, en diálogo con Radiópolis (Radio 2) el representante de los docentes en relación a las exigencias que vienen sosteniendo desde hace meses.

La paralización de las actividades es total, dado que la falta de personal administrativo imposibilita la apertura de los edificios. En ese sentido, Gayoso detalló que vienen de una semana completa de paro y que para estas jornadas del 27 y 28 coordinaron un cese total junto con toda la docencia y los no docentes a nivel nacional en todo el territorio nacional. “No habrá ninguna facultad abierta”, remarcó.

El impacto de la crisis en las aulas

La situación económica golpea de lleno el funcionamiento diario de las universidades. El titular del Coad se refirió al “brutal desfinanciamiento” que padece el sistema educativo y apuntó directamente contra la administración central. “Parece que cuando el ajuste toca piso y no se puede más, este tipo encuentra la manera de seguir cavando para abajo”, criticó con dureza respecto de los recortes sostenidos.

Además de la cuestión salarial, el vocero sindical alertó sobre la fuga de profesionales y las complicaciones académicas derivadas del contexto de ajuste. “Ya estamos cansados de ver cómo los compañeros y las compañeras renuncian, se van, cómo se cargan de otros trabajos, impactando en la parte académica también de la universidad”, describió.

Esta precarización no solo afecta a los trabajadores, sino que repercute fuertemente en el alumnado, que en muchos casos deja la carrera porque pierde el acceso a becas fundamentales para sostener sus estudios, o porque sus familias atraviesan una mala situación laboral.

En este contexto, los estudiantes provenientes de otras localidades optaron por viajar exclusivamente los días que tienen prácticas o cursado confirmado y regresar luego a sus pueblos, afectando el alquiler de departamentos.