Espejito, espejito. La mirada que se tiene sobre el propio cuerpo no suele coincidir con la que devuelve el reflejo. Por el contrario, está influenciada por valoraciones sociales y culturales que agitan la subjetividad y que, además, se concentran en un espacio y en un tiempo. ¿Qué vemos cuándo nos vemos? ¿Qué vínculo establecemos con el cuerpo? Estimulados por una encuesta en ese sentido, lanzada por la organización Anybody a nivel nacional, Rosario3 busca profundizar sobre la conexión actual que rosarinos y rosarinas mantienen con la corporalidad, en medio de exigencias estéticas, conceptos renovados de salud y el vertiginoso ritmo de las redes sociales. Para ello, consultó a diversas voces que aportaron información, cuestionamientos y nuevos interrogantes.
Mariángeles Camusso es licenciada en Comunicación Social, docente e investigadora de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y de la facultad de Ciencias de la Comunicación Universidad Abierta Interamericana (UAI) en áreas vinculadas a la Comunicación Visual, la Publicidad y las Problemáticas de Género.
Sus frases destacadas
*Creo que Rosario es una ciudad donde los estereotipos de la corporalidad están muy presentes y no gozan del anonimato propio de las grandes ciudades.
*Hubo mucha más exposición de la diversidad corporal y siento que ahora es un momento de retroceso.
*Están los cuerpos hegemónicos y lo que llamaría ultra hegemónicos construidos a partir de los filtros, de la inteligencia artificial, cuerpos post humanos, imposibles de alcanzar.
*El cuerpo es el lugar de las decisiones más profundas, el lugar de la identidad. Pero, evidentemente, hay vínculos que pueden no pasar por el cuerpo.
*Hay un nivel de disciplinamiento en busca de un buen vivir que es abrumador, pero para otros puede ser ordenador.
*Hay cuerpos magros, cuerpos consumidos, muy aniquilados.
*Nada existe si no lo mostramos.
*A lo mejor es la vida y así será la vida de aquí en más, o a lo mejor nos hartamos y revoleamos los celulares por la ventana.
*Hay un reemplazo de lo que nos da placer por un vínculo disciplinario.
*La retracción de los discursos sobre las diversidades permite que solo haya espacio para el hegemónico, porque no hay contradiscurso.
–¿Cómo nos vinculamos con el cuerpo en nuestra ciudad?
–Creo que es una ciudad donde la corporalidad y los estereotipos de la corporalidad están muy presentes, donde la corporalidad no goza de los beneficios del anonimato que se gozan en las grandes ciudades. Se supone que en las grandes urbes, en la medida en que las personas se conocen menos, hay una suerte de anonimato que permite mayores expresiones de las identidades, de la diversidad,de ser una, uno, une mismo, habría más libertad de todo tipo con los cuerpos.
Rosario es una ciudad bastante grande y, sin embargo, tiene circuitos vinculados a la exposición corporal, que hacen que la corporalidad siga siendo importante. Y lo digo pensando que hubo muchísimo trabajo durante los años más intensos de la cuarta ola feministaen tratar de deconstruir los estereotipos, en generar modos más amables de convivir, cada persona con su propio cuerpo con la posibilidad de exhibir con menos prejuicio la diversidad corporal.
Yo creo que hubo un momento donde hubo mucha más exposición de la diversidad corporal y siento que ahora es un momento de retroceso.
Cuando estoy diciendo la ciudad estoy siendo injusta, porque en realidad en Rosario hay muchas ciudades. Es decir, eso es importante en circuitos donde las personas se pueden exhibir, mostrarse y en algunos circuitos que son claramente muy segregacionistas en términos sociales.
–¿Qué rol cumplen ahí las redes sociales?
–Por un lado teníamos el cuerpo urbano estereotipado o hegemónico, disciplinado del deporte –me parece que es todo un núcleo, la relación entre cuerpo disciplinado y cuerpo hegemónico– y después aparece este otro espacio de convivencia que es el las redes sociales y lo que aparece ahí es lo que, algoritmos mediante de los cuales nunca terminamos de saber sus claves, lo que más circula son cuerpos hegemónicos, pero además pasan otras cosas.
Están los cuerpos hegemónicos y lo que llamaría ultra hegemónicos porque son construidos a partir de los filtros, de ciertas potencialidades de la inteligencia artificial, cuerpos que son post humanos, digamos, imposibles de alcanzar.
Pienso esto, las modelos, en algún momento las divas del cine, en otro las modelos publicitarias, constituían unos cuerpos ideales y difíciles de alcanzar, había materialidad, eran personas. Ahora, existen unos cuerpos también modelados en función de los ideales del cómic. Un dibujo que no guarda proporciones humanas, sino que siempre estuvo pensado como dibujo. Entonces, la imagen a alcanzar está fuera de las posibilidades biológicas.
Eso obviamente genera niveles de frustración y d. disconformidad enormes. Habría que preguntarse, yo nunca quiero dar respuestas unidireccionales. ¿Esto es culpa de las redes sociales? Si mirás en las redes sociales, automáticamente, te ponen a hacer dieta. Yo creo que son construcciones complejas y multicausales.
Hay en general una retracción de la vida social y en general hay mucho vínculo a través de las redes y entonces cabe preguntarse si esta cuestión de poder exponer una imagen idealizada a partir de filtros, etcétera y después tener que tener que llevar ese cuerpo al encuentro real genera mucho temor.
–¿Qué tipo de vínculo tenemos con ese cuerpo virtualmente alterado?
–Evidentemente es un vínculo diferente al que teníamos en otro momento. Ahí también cabría preguntarse qué son los vínculos y qué lugar tienen las corporalidades y los vínculos.
Desde la las militancias feministas y de la diversidad hemos defendido la cuestión corporal como una reafirmación de la humanidad, como algo que es propio de lo humano, algo importante. Siempre decimos que los cuerpos son los que están en la calle, que el cuerpo es el lugar de las decisiones más profundas, el lugar de la identidad. Pero, evidentemente, hay vínculos o hay modos de construir vinculación que pueden no pasar por el cuerpo. Y yo digo «Sí, las redes sociales son un montón, pero en otras épocas también eso ha existido». Estoy pensando, por ejemplo, la gente que ha tenido grandes vínculos escribiéndose y evidentemente, ahí sí había una corporalidad en la escritura, pero no había ni figura de de las personas, a veces ni siquiera fotos.
Tal vez hubo momentos donde fue posible hacer vínculos sin cuerpo. Es una pregunta. También está esta cuestión de que hoy la corporalidad es disciplinamiento. Hay disciplinamiento en cómo me limpio el cuerpo, en lo que como, en cuántas abdominales hago por día, en la hora a la que me levanto, la hora que me acuesto. Hay un nivel de disciplinamiento en busca de un buen vivir que es abrumador.
Pero evidentemente también, y ahí es la pregunta, da sentido, a muchas personas para sobrellevar su vida o para construir su día a día, para construir su lógica cotidiana. Hay algo de ese disciplinamiento del deseo y de poner el deseo en en todos los planos. Del deseo sexual, pero también también del deseo de la comida, del deseo de la bebida, del deseo de la de las experiencias que está muy presente.
Lo más importante hoy no es irte a dormir porque estás cansado y no das más después estás charlando cinco horas con tus amigas y amigos mientras estás eh tomando bebidas, sino que lo más importante es que te dé tiempo para hacerte el skin care y acostarte con la cara limpia y habiendo cumplido con esas rutinas.
Se va construyendo un sentido que todavía no sabemos hacia dónde va. Hacemos hipótesis de que no son vidas muy felices, pero también son hipótesis nuestras.
–¿Y cómo ves el tema del consumo de pornografía?
– Yo no tengo datos más que esto de que hay mucho consumo pornográfico y hay una retracción de los vínculos, inclusive a través de citas y de plataformas. Lo que dicen los datos, en general, de la gente que hace encuestas es que la gente tiene menos sexo y experiencia displacentera. También dentro del porno hubo todo un trabajo para instalar otras corporalidades y estéticas, pero evidentemente en todos los planos, de las ficciones, la industria del porno, de la moda, del maquillaje, hay un retorno al hegemónico. Se vuelve a esos cuerpos hiper modelados por la actividad física, por las dietas y desexualizados porque hay un gran entorno a la cuestión de los trastornos de alimentación donde el cuerpo es muy magro y sin atributos asociados a la sexualidad. Hay cuerpos magros, cuerpos consumidos, muy aniquilados.
Me parece que hay un retorno, por un lado de lo hegemónic. inalcanzable y por otro lado la desexualización de de los cuerpos, porque en el camino de tratar de tener un cuerpo hegemónico vas a hacia esos lugares de escasez, de matarte de hambre y haciendo gimnasia.
–¿Qué pensás de la exposición constante del cuerpo en escenas que podrían considerarse íntimas?
–Las redes, sobre todo Instagram, son una ampliación de todas las esferas de la vida cotidiana. Si vas al río y estás en bikini, tenés que mostrarlo. Y si fui a una conferencia, también me tengo que mostrar vestida en la conferencia. Nada existe si no lo mostramos, ahí hay una pérdida de los límites entre lo íntimo, lo personal, lo privado y lo público. Las feministas nos las pasamos diciendo que lo personal era político, y por lo tanto cuando decimos político es público. Ahora, me parece que estas plataformas se apropian sin decirlo de ese concepto y lo privado es público y plantea. que tu vida no existe si no está ahí y entonces eso requiere qu. todo el tiempo estés alimentando a ese ser público en las redes.
–¿Qué aspecto de la vinculación con el cuerpo es más alarmante en redes sociales y cómo ves el porvenir?
–Las redes son un espacio de exposición, pero de circulación del odio y entonces ahí todos los cuerpos que no se acomodan a eso reciben tanto hate, tantos comentarios despreciativos, violentos que se retrajeron de las redes. Entonces, esos cuerpos en la medida en que no están no existen y entonces lo que existe solamente es lo hegemónico y volvemos a la invisibilización de la diversidad. La retracción de los discursos sobre las diversidades permite que solo haya espacio para el hegemónico, porque no hay contradiscurso.
¿Qué va a arrojar esto? Es imprevisible, no lo sabemos. A lo mejor es la vida y así será la vida de aquí en más o a lo mejor nos hartamos y revoleamos los celulares por la ventana. El devenir no lo sabemos. Podemos observar el presente, podemos dar cuenta de que hay algunos fenómenos que son complejos, como por ejemplo que haya, sobre todo adolescentes y niños con trastornos de alimentación, mucho displacer en la vida cotidiana, no solo a la vida sexoafectiva. Hay un reemplazo de lo que nos da placer por un vínculo disciplinario.



