Tras más de ocho décadas de trayectoria, la histórica fabricante de neumáticos argentina Fate anunció este miércoles el cierre definitivo de sus operaciones y clausurará su planta industrial ubicada en la localidad de Virreyes, partido bonaerense de San Fernando.
La compañía, propiedad de la familia Madanes Quintanilla, procederá al despido total de sus 920 empleados y argumentó en un comunicado que “los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente.”
Fate es dirigida por Javier Madanes, quien también es dueño de Aluar Aluminio Argentino. Según datos de Forbes, el patrimonio personal de Madanes asciende a unos US$1.500 millones, lo que lo convierte en uno de los empresarios más ricos de Argentina, ubicándose en el puesto 18 del ranking de dicha publicación especializada en finanzas, mientras que el patrimonio familiar es de US$ 590 millones.
La planta de Aluar, ubicada en Puerto Madryn, incluye desde su creación la planta hidroeléctrica de Futaleufú, y suma a la transmisión de la energía de la represa hacia la planta con las sociedades Trelpa y Transpa. Produce más de 500.000 toneladas de aluminio al año.
En ese sentido, Madanes Quintanilla tiene el monopolio de la fabricación primaria de aluminio, el insumo primario para la producción de aviones, automóviles, trenes de alta velocidad, tanques, superestructuras de buques, bicicletas, embalaje de alimentos, latas de gaseosas y aberturas, etc.
Altamente beneficiado por subsidios y créditos de las políticas de industrialización sustitutiva, el Grupo de la familia Madanes Quintanilla se ubica entre las más importantes de Argentina. Un dato que no pasa desapercibido es que los principales accionistas de esta familia fueron incluidos en la investigación del Consorcio Internacional de Periodistas, Panamá Papers, con sociedades offshore en Islas Cook, Bahamas, Islas Vírgenes y Panamá, con conexiones a cuentas en Suiza.
Su postura frente a las políticas de Milei
El presidente del directorio de Fate, Javier Madanes Quintanilla, ya había anticipado que la gestión del presidente Javier Milei mostró, desde sus inicios, “menosprecio al capital nacional”. Señaló que el cierre de su empresa fue desencadenado por la crisis vinculada con la apertura de las importaciones al país y que derivó en una baja de producción, mientras que dejó a más de 920 empleados sin sus puestos de trabajo.
En declaraciones a la prensa en el año 2024, Madanes Quintanilla había manifestado que el ajuste propuesto por Milei era "el más duro de la historia", sumado a la falta de apoyo a las empresas argentinas, y comparó el panorama económico con el mismo que hubo en 2001, aunque más profundo.
“Respeto mucho la inversión extranjera, pero es muy diferente la conversación con un CEO de una compañía multinacional instalada en la Argentina que con alguien que tiene una trayectoria de larga data en el país. A veces siento un cierto menosprecio al capital nacional. Es difícil que se pueda ser competitivo en un país donde el sector informal hoy está entre el 40% y el 50% de la economía”, aseguró en mayo de 2024 al canal La Fábrica del Podcast.
Asimismo, sostuvo que el plan económico llevado adelante por Luis Caputo, e impulsado por el Presidente de la Nación, afecta “gravemente” a las pymes y señaló que el Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI) debería promover inversiones “de manera equitativa”, contrariamente a lo que invoca. Paralelamente, cuestionó la "pasividad" de la Unión Industrial Argentina (UIA) y adjetivó a su dirigencia como “insignificante”.



