El World Press Photo premió este jueves diferentes trabajos en América Latina, firmados en su mayoría por fotógrafos locales que documentan desde las masacres policiales en Brasil hasta el ritual afrodescendiente en el Pacífico colombiano. Hay dos fotógrafos nacionales consagrados por imágenes sobre agrotóxicos y las protestas de jubilados frente al Congreso de la Nación. 

Los trabajos premiados trazan un mapa de urgencias en la región: la violencia ejercida por el Estado contra sus propios ciudadanos, el coste humano de modelos económicos, la crisis climática que ya desplaza a millones de personas y, frente a todo ello, comunidades que resisten desde la cultura, la fe y la memoria, según comunicó la agencia EFE.

En Argentina, el fotógrafo documental Tadeo Bourbon retrató las protestas semanales de jubilados frente al Congreso en Buenos Aires: pensiones mínimas de 300 dólares mensuales, menos de la mitad del coste básico de vida, que obligan a racionar comida y renunciar a medicamentos, y que se toparon con operativos policiales militarizados que generaron condenas internacionales.

 Foto de Tadeo Bourbon premiada durante las protestas de jubilados frente al Congreso.
. Foto de Tadeo Bourbon premiada durante las protestas de jubilados frente al Congreso.

El mismo país centra el trabajo a largo plazo del reportero gráfico Pablo E. Piovano, cuyas fotografías muestran niños nacidos con hidrocefalia y malformaciones congénitas en zonas próximas a campos de soja, trabajadores con daños hepáticos irreversibles, y protestas contra una ley provincial que en 2024 permitió fumigar a tan solo 10 metros de viviendas.

Desde que en 1996 se aprobó la soja transgénica resistente al glifosato, el uso de pesticidas en Argentina pasó de 40 a 580 millones de litros anuales. 

Por su parte. En Brasil, Eduardo Anizelli documentó para el medio brasileño Folha de S.Paulo la operación policial más mortífera de la historia del país: en octubre de 2025, 2.500 agentes desplegados en las favelas del Complexo do Alemão y Penha de Río de Janeiro causaron 122 muertos, la mayoría afrobrasileños, superando la masacre de Carandiru de 1992. Las autoridades no desplegaron equipos forenses, obligando a la comunidad a cargar con sus propios muertos, mientras el gobierno estatal declaraba el operativo un éxito.

Por otro lado, Santiago Arcos capturó para Reuters en Ecuador el funeral masivo de cuatro niños afroecuatorianos de entre 11 y 15 años, torturados y asesinados tras desaparecer después de un entrenamiento de fútbol en Guayaquil. 

     

La violencia también se reconoce en Guatemala: Víctor J. Blue capturó para The New York Times Magazine el momento en el que tres ex patrulleros de autodefensa civil fueron condenados a 40 años de prisión cada uno por violación y crímenes contra la humanidad, tras una batalla legal de 14 años por 36 mujeres indígenas mayas Achí. 

Durante cuatro décadas habían convivido en la misma comunidad que sus agresores, y su victoria es, según el jurado, la transformación de un legado de impunidad histórica.

César Rodríguez convierte en rostros concretos los efectos del cambio climático y recorre México de costa a interior, donde unos 2,7 millones de mexicanos fueron desplazados internamente por desastres medioambientales en las últimas dos décadas, cifra que podría alcanzar los 8 millones en 2050. Su fotoperiodismo refleja la erosión acelerada de las costas de Tabasco -donde el nivel del mar sube tres veces más rápido que la media mundial-, la escasez hídrica extrema de Monterrey y las inundaciones de Chalco.

En Colombia, dos trabajos de fotógrafos colombianos reflejan realidades opuestas del país. Ever Andrés Mercado Puentes documentó la Fiesta de los Manacillos en Juntas, una comunidad afrodescendiente del Pacífico accesible solo por río, donde un ritual de Semana Santa fusiona el catolicismo con las tradiciones espirituales africanas como acto de resistencia cultural ante la minería ilegal y el conflicto armado.

Mientras que Ferley A. Ospina, cuyo padre fue asesinado en las masacres paramilitares de 1999 en Norte de Santander, exploró el peso de la ausencia paterna en las mujeres de su familia extensa, en un país con la mayor tasa mundial de madres solteras.

Por otro lado, el brasileño Priscila Ribeiro retrató en Colombo, Paraná, a las 200 familias del asentamiento informal Parque dos Lagos, sin acceso oficial a agua, saneamiento ni electricidad desde 2013, inmersas en el proceso legal de regularización territorial que en Brasil representa la única vía real hacia el crédito, la permanencia y la dignidad. 

Su imagen muestra a Sandra Mara Siqueira rodeada de sus nietos: una escena cotidiana que refleja el déficit habitacional de 5,9 millones de hogares, que afecta a más de 16 millones de brasileños.

El World Press Photo premia imágenes de guerras y crisis en un mundo en ebullición 

La Fundación del World Press Photo premió también este jueves, en categorías regionales, trabajos que reflejan el drama humanitario en Gaza, la guerra en Ucrania, la política migratoria en Estados Unidos, los efectos del cambio climático y la lucha de comunidades marginadas por su supervivencia y sus derechos.

 Fotografía premiada que fue tomada por Jan Sonnenmair.
. Fotografía premiada que fue tomada por Jan Sonnenmair.

El certamen, que recibió más de 57.000 fotografías de 141 países, distingue en sus categorías regionales 42 proyectos que configuran, según el jurado, “un retrato urgente del mundo actual”, informó la agencia EFE.

La política migratoria de la Administración de Donald Trump aparece documentada por Carol Guzy con las detenciones del ICE en los juzgados de Nueva York: agentes enmascarados arrestan migrantes tras las vistas, niñas aferradas a su padre detenido, y una mujer esposada conducida por un edificio federal.

"Este es un momento crítico para la democracia, para la verdad", señaló la presidenta del jurado, Kira Pollack, que agregó que "los fotógrafos reconocidos cumplieron su parte, y dejaron constancia, y ahora nos toca mirar a nosotros".

Dos trabajos documentan desde dentro las consecuencias de los ataques militares israelíes en la Franja de Gaza, algo que una comisión independiente de la ONU ha concluido que constituye un “genocidio”, extremo que Israel rechaza.

El fotógrafo Mohammed Saber Nuraldin, nacido en Gaza y documentalista de la vida en la Franja desde 1997, capturó para EPA a palestinos trepando camiones de ayuda humanitaria que entraron en Gaza durante una suspensión táctica israelí de los bombardeos. 

La fotografía resume el colapso humanitario de un enclave donde, según la ONU, entre mayo y julio de 2025 fueron asesinadas al menos 1.373 personas mientras buscaban alimento en puntos de distribución de ayuda.
El reportaje de Saher Alghorra para The New York Times completa este tema con imágenes del derrumbe de edificios bajo los bombardeos, familias rompiendo el ayuno del Ramadán entre escombros y presos palestinos liberados tras un alto el fuego. 

Alghorra, también palestino, describe su trabajo con una frase que el jurado destaca: "Aunque todo a mi alrededor me decía que parara, no podía: el silencio significaría rendirse". Más del 75% de la población de Gaza sigue afrontando hambre y malnutrición pese al alto el fuego.

Ucrania también ocupa un lugar central en el concurso, cuatro años después del inicio de la agresión rusa.
Evgeniy Maloletka, de Associated Press, ganó en la categoría de fotografía individual de Europa con una imagen tomada el 24 de abril de 2025 en Kiev, el mismo día en que Rusia lanzó uno de sus ataques más mortíferos sobre la capital, después de que fracasaran las negociaciones de paz.

La fotografía muestra a Valeria Syniuk, de 65 años, sentada junto a su vivienda destruida. Por su parte, David Guttenfelder elaboró para The New York Times un reportaje sobre la guerra de drones que está reconfigurando el conflicto. 

Diego Ibarra Sánchez es uno de los españoles premiados en esta edición, con su proyecto a largo plazo “La educación secuestrada”, que documenta el impacto de guerras y extremismo sobre el derecho a la educación en nueve países.

Sus imágenes recorren países como Afganistán, Iraq, Ucrania, Colombia, Pakistán, Siria y Líbano: niñas en escuelas informales al aire libre bajo la prohibición talibán, libros quemados por el grupo terrorista Estado Islámico, y un soldado ucraniano mirando por la ventana de un jardín de infancia reconvertido en posición militar. La ONU estima que 85 millones de niños en edad escolar afectados por conflictos no tienen ningún acceso a la educación.

También fue premiado el fotógrafo español Brais Lorenzo, de Ourense, que documentó para varios medios, entre ellos EFE, la peor temporada de incendios forestales en Galicia en tres décadas.

Por otro lado, los incendios de Los Ángeles de enero de 2025 -14 incendios simultáneos, más de 18.000 edificios destruidos, 200.000 desplazados y hasta 440 muertos según estudios de salud pública- fueron documentados por Ethan Swope para Associated Press. 

Foto sobre los incendios en Los Ángeles documentada por  Ethan Swope.
Foto sobre los incendios en Los Ángeles documentada po. Ethan Swope.

En Afganistán, Elise Blanchard documentó el cierre de 422 centros de salud a consecuencia de los recortes de ayuda estadounidense, dejando a mujeres embarazadas sin acceso a comadronas en uno de los países con mayor mortalidad materna del mundo, bajo un régimen talibán. 

El fotoperiodista español Luis Tato ganó con un reportaje para AFP sobre las protestas de la Generación Z en Madagascar.

Sus imágenes muestran las manifestaciones estudiantiles contra la corrupción, los choques con la gendarmería que causaron al menos 22 muertos, y la defección de la unidad militar para unirse a los manifestantes, así como la posterior toma de poder del Ejército, que excluyó a los jóvenes de la transición política que ellos mismos habían forzado.