El domingo se vivió una escena de película a 10.000 metros de altura. Un pasajero intentó forzar las puertas de salida de emergencia y entrar a la cabina del piloto durante un vuelo de Frontier Airlines que iba de Puerto Rico a Chicago. Otros viajeros y la tripulación lograron reducirlo antes de que la situación pasara a mayores.

En un video grabado por otro pasajero, se ve al hombre siendo sujetado por varios otros mientras grita y forcejea. Según la Oficina del Sheriff de Miami-Dade, primero intentó abrir las puertas de salida y después se abalanzó hacia la parte delantera para ingresar a la cabina.

La tripulación informó que el hombre les dijo que “quería bajarse del avión” y que ignoró todas las súplicas para que se sentara. Cuando un auxiliar de vuelo que estaba fuera de servicio se levantó para ir al baño, el pasajero intentó arrebatarle la bolsa y estrangularlo, según publicó el medio británico The Sun.

Un cinturón negro de jiu-jitsu entró en acción

En medio del caos apareció Josh Longood, un vendedor de dispositivos médicos, exluchador profesional de MMA y cinturón negro de Jiu-Jitsu brasileño. Longood estaba sentado a una fila de distancia. “Por suerte, tengo el sueño ligero”, contó después. Junto a la tripulación, le puso bridas de plástico en las manos. Aun así, el hombre siguió resistiéndose hasta que lograron inmovilizarlo. Longood incluso se sacó una foto sonriendo en el asiento contiguo al pasajero ya reducido, que terminó atado y desplomado contra la ventanilla.

     

El vuelo fue desviado a Miami por “perturbación de pasajeros”, según reportó la tripulación a la Administración Federal de Aviación. “Después de esas fotos, se soltó de las ataduras, así que tuve que sujetarlo hasta nuestro aterrizaje de emergencia en Miami”, relató Longood. “Me alegro de que todos hayan llegado a casa sanos y salvos; espero que mi próximo vuelo sea mucho más aburrido”.

La policía abordó el avión en Miami, desalojó al pasajero no identificado y lo acusó de un delito menor de agresión. Frontier Airlines confirmó que el vuelo continuó a Chicago unas horas después del incidente y aterrizó sin problemas.

Aunque el momento fue de máxima tensión, las puertas de un avión comercial no pueden abrirse en pleno vuelo por la diferencia de presión. Aun así, el intento generó pánico y obligó a un operativo de emergencia.