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Los Cuentos de la Buena Pipa presenta "¿Qué es el laberinto?"

La banda rosarina muestra las canciones de su segundo opus con una puesta “multisensitiva” con actores, proyecciones y una instalación realizada junto a Dante Taparelli​. Este sábado, a las 21.30, en el CEC
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Este sábado a las 22, en el Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC), Paseo de las artes y el río, la banda rosarina Los Cuentos de la Buena Pipa presenta su último disco ¿Qué es el laberinto?, editado recientemente bajo el sistema de financiamiento colectivo.

El show incluirá una puesta en escena “multisensitiva”, con actores, proyecciones, mapping y una instalación realizada con la colaboración del artista plástico local Dante Taparelli​.

Los Cuentos de la Buena Pipa
 

Desde hace siete años, el grupo transita el camino de la autogestión. Y ¿Qué es el laberinto? –basado en el libro El Laberinto. Historia y mito, de Marcos Méndez Filesies– es su segundo disco de estudio, sucesor de Así gritó el dictador (2012).

Lo que ocurrió es que con la placa terminada viajaron a Chile el último enero con la intención de juntar el dinero necesario para poder editarlo físicamente y realizar una presentación laberíntica en la ciudad.

Un robo mancó esa aspiración, pero surgió otra: la posibilidad de buscar el financiamiento colectivo a través de la plataforma Panal de Ideas.

Finalmente y, una semana antes de que cierre la iniciativa, el monto no sólo se completó, sino que fue superado.

Con motivos para festejar,  el colectivo que integran E'bo, en voz, guitarras, síntesis digital y programaciones; Kolia, en bajo; Grillo, en percusión; Lara, en percusión; Li, en guitarra eléctrica; Clara, en voz; Diego, en batería; Maia, en visuales; Paila, en escenografía; y Charly, en la presentación; tienen todo listo para mostrar ¿Qué es el laberito?.

Antes del show, el vocalista y guitarrista E'bo respondió via mail las preguntas de Rosario3.com

—¿Cómo definirían el disco?

—La banda esta cumpliendo siete años y este es recién el segundo disco. Eso no es casual. Originalmente la idea nunca fue hacer canciones y por ende tampoco discos. Estuvimos más de cinco años naufragando en la búsqueda del lenguaje, buscando fusionar todas las herramientas expresivas al alcance. Música, teatro, cine, plásticas. La apuesta fue siempre al vivo. Presentaciones caóticas plagadas de textos y referencias, guiones, música en vivo, por supuesto, pero también actores, proyecciones, rupturas de escenario, etc. Sin embargo, en los últimos dos años, de forma casi natural, la agrupación decanto puramente a lo musical. Este disco es el primer trabajo pensado como obra musical. Es el desarrollo de una forma de componer grupal que presuponía siempre la necesidad de contar una historia, de llevar adelante un relato. Eso subyace en todo el disco. El recorrido, no las canciones sino los climas. Es un disco mayoritariamente instrumental pero no melancólico, es muy rítmico.

—¿Entraron a grabar con todo definido o hubo cambios?

—Empezamos a armar las maquetas para la grabación en abril del año pasado aproximadamente. Y terminamos el masterizado el 24 de diciembre de 2015. La lista de canciones estuvo definida desde el comienzo. Solo hizo falta agregar un tema al final porque el que estaba pensado originalmente funcionaba muy bien para cerrar las presentaciones en vivo pero no para el disco. Sentíamos que hacia falta una despedida, una canción de cuna, un descanso antes de apagarse completamente. Así apareció entonces la última canción que justamente se llama “Escenas Del Proximo Capítulo”.

—¿Por qué se inspiraron en "El Laberinto. Historia y mito", de Marcos Méndez Filesi?

—Las inspiraciones nunca son conscientes. No son decisiones, mas bien todo lo contrario. La idea del laberinto nos venia atrayendo por ese momento particular que atravesaba la banda. Estábamos abandonando de a poco la fusión de disciplinas y empezamos dedicarnos completamente a lo musical, algo que desde los comienzos rechazamos. Eso produjo desconcierto al principio y nos sentíamos caminando a ciegas, sin saber bien el camino. Apareció la idea del laberinto, de estar perdidos, de ser conscientes de eso, de disfrutarlo y al mismo tiempo sentir la incertidumbre, el temor. Entonces llegó el libro de Márcos Méndez que es un recorrido muy completo sobre diferentes épocas y culturas muy disímiles, todas con sus laberintos. De la lectura se dispararon algunos textos que usábamos en las presentaciones en vivo. Y uno de esos textos quedó en un tema del disco y por eso decidimos nombrarlo en los créditos.

—¿Cómo surgió el arte de tapa?

—La música suele estar muchas veces idealizada, pero solo en su cáscara. Se la sobrevalora o se la trata como una hermana menor tierna. Un aliciente, un generador de placer, de aturdimiento, una distracción. La música es vista desde afuera como un valor en si mismo, “qué lindo ese niño cómo toca”, “qué bien aquel como canta”, “qué bien aquella cuanta emoción le pone”. Sin embargo, el camino de la composición es muchas veces tortuoso. Y también lo es su transmisión al medio. La música de autor requiere atención y eso produce cansancio. La melodía conocida, por el contrario, traslada a un lugar común, una tierra conocida donde se puede descansar. Ahí es donde hay que tener cuidado, ahí es donde es muy fácil perderse. Seguir falsas pistas para salir de un supuesto encierro del que en realidad no se quiere salir. El oído es un laberinto engañoso.

—¿Cómo será el show?

—Aunque a nosotros mismos nos parece contradictorio, después de do años de búsqueda estrictamente musical, nos encontramos con muchas ganas de presentarlo a la vieja usanza: con una puesta multidisciplinaria con la idea del laberinto como rectora. La idea empezó a movilizarnos a principios de este año y, conversando esto con Dante (taparelli) se le ocurrió que tenia algo que podía servirnos. Su aporte fue muy valioso desde lo artístico y lo técnico pero sobre todo desde lo moral. Es una persona con mucha creatividad y trayectoria, alguien de quién aprender. Además de su aporte contamos con las visuales de Maia Basso, que hace años viene tabajando con nosotros y en esta fecha apostó al mapping. También participa Paila, que fue quien realizó la gráfica del disco y ahora aporta desde la instalación plástica. Y se suman también Daniel Calistro y Charly Marionetas en la actuación.

Ficha técnica

Las baterías de ¿Qué es el laberinto? fueron registradas en Plataforma Lavarden, en junio de 2014, por Guillermo Palena, Jorge Ojeda y Martin Valci para InSitu Estudio. 

El resto fue grabado por E’Bo en Boris Furman, estudio propio de la banda, y masterizado en Wasabi por Eduardo Vignoli, en diciembre 2014.

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