La rosarina Luciana Aymar estuvo el último jueves en Otro día perdido (El Trece) y dialogó con Mario Pergolini sobre su vida actual junto a su esposo, el extenista Fernando González, y sus hijos, Félix y Lupe. 

Retirada del hockey hace 12 años, tras haber sido elegida ocho veces como la mejor jugadora del mundo, Lucha contó cómo es su vida en Vitacura, una comuna de la ciudad de Santiago, capital de Chile, donde reside desde hace más de diez años.

Además, dio detalles de por qué decidió instalarse en el país vecino: “Conocí a Fer y nos fuimos a Chile. Estoy muy contenta, la vida la tengo armada allá. Igual, vengo muy seguido por este tema de las charlas y otros compromisos que tengo, pero estoy muy contenta”.

Aymar, que es socia y accionista de Women4Sport, una iniciativa que busca visibilizar las desigualdades que enfrentan las mujeres en el deporte, se refirió a la crianza. “Los chicos ya están escolarizados”, dijo sobre sus hijos, al tiempo que dio cuenta del cariño que recibe su marido en Chile: “Es muy admirado. La gente lo quiere mucho como persona, más allá de sus logros como deportista”.

En otro momento de la charla, también se refirió al difícil momento que vivió tras su retiro: “Para mí, el deporte fue una terapia de 20 años que me ayudó muchísimo. Digo, estuve casada con el deporte 20 años y fue como un gran divorcio”

     

Más allá del tiempo que lleva establecida en el país trasandino, advirtió que la situación podría cambiar. “Como somos nosotros, ahora estamos ahí y un día podemos estar en otro lado”.