El cantante Palito Ortega fue el invitado de lujo en la última edición de Otro día perdido (El Trece). En el diálogo con Mario Pergolini, contó cómo fueron sus inicios en el mundo artístico y los primeros trabajos que tuvo antes de poder vivir de la música.
“¿Siempre fuiste tan seguro de vos mismo? Pregunto con todo respeto, porque sé que vos te hiciste muy de abajo”, comenzó Mario.
Y Palito respondió: “Yo, desde muy chiquito, trabajé. Hice distintos trabajos, de todo tipo. El primero fue en la cosecha de mandarinas y otras frutas cítricas. También lustraba zapatos. Me acuerdo que me buscaban a mí porque yo le cantaba a los clientes mientras lo hacía y eso les gustaba. Era divertido, aunque a veces les manchaba las medias por distraído”.
“También trabajé en un cementerio”, indicó Ortega y fue entonces que Pergolini quizo saber más: “¿En un cementerio? ¿En serio?”.
Seguido, Palito explicó que era la personas que limpiaba las sepulturas y las cruces, trabajo que conoce como marmolista. "También sacaba la maleza, arreglaba la tierra; un poco de todo”, amplió Palito que recordó una anécdota ligada a esas acciones: “De vez en cuando, venía el encargado del cementerio a callarme porque yo cantaba. Lo hacía todo el tiempo”.
“Creo que cantar es una vocación que abracé desde muy chico. Siempre estuvo conmigo, fue siempre una parte de mí”, cerró Ortega, que se presentará en Rosario, en el teatro Broadway, el próximo 12 de septiembre.



