¿Qué hay del otro lado? Enfrentar los propios miedos a lo desconocido a través del arte es la invitación que el colectivo cultural Turbio renueva en Rosario, esta vez con la exhibición de una película de terror en un templo masón.
Sí. Son los mismos productores de la experiencia cinematográfica en el Cementerio El Salvador y de la gran noche de Gótika, que volvió a abrir sus puertas después de diez años para recibir una doble función ante unas 400 personas.
Ahora, la propuesta es asistir a la Sociedad Filantrópica Unión (SFU), el histórico edificio construido específicamente para la masonería en la ciudad y, actualmente, sede de las distintas logias masónicas rosarinas. Ubicado en Laprida 1027, el emblemático inmueble conserva en su interior tres templos masónicos, una antigua biblioteca con libros temáticos y valiosos documentos históricos, además de elementos y objetos de significativa relevancia simbólica, convirtiéndose en un escenario excepcional para una noche de cine, misterio y terror.
Esta nueva edición tendrá tres funciones, a las 18, 20 y 22, y volverá a combinar cine, patrimonio, arquitectura y distintas expresiones artísticas. En esta oportunidad se proyectará Historia de lo oculto, la ópera prima del cineasta argentino Cristian Ponce, estrenada en 2020. La entrada incluye una bebida a cargo de Vermut Pichincha o Pocimario y un tentempié a cargo de Pizza House, Olgasana o Toque hamburguesería.
Los tickets ya están a la venta, cuestan 35 mil pesos y se pueden conseguir acá.
La elección de la película no es casual, indicaron sus organizadores. Historia de lo oculto es una historia atravesada por secretos, símbolos, conspiraciones, poderes ocultos y aquello que permanece fuera de nuestra mirada. Su llegada a un edificio históricamente vinculado a la masonería propone un diálogo particular entre la ficción y el espacio que la recibe. En el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata (2020) ganó Mejor Ópera Prima Latinoamericana. Además recibió premios independientes a Mejor Actor para Germán Baudino y Mejor Sonido y fue nominada en el Festival Sitges en España.
La propuesta está organizada por Colectivo Turbio, Nicolás Maggi, Roque Giordano y Yemina Paz Menis, el equipo que viene desarrollando un ciclo que propone sacar al cine de terror de las salas tradicionales y ponerlo en diálogo con espacios, historias y arquitecturas de Rosario.
Para Turbio, el edificio no será simplemente el escenario de una película: “hay algo que nos interesa especialmente de hacer Turbio en este lugar: preguntarnos qué imaginamos que sucede detrás de una puerta cerrada cuando no sabemos qué hay del otro lado. La masonería, por su historia y por todo el imaginario que se construyó alrededor de ella, es un terreno muy fértil para eso: entre lo que realmente existe y todo aquello que nosotros imaginamos, aparecen los mitos, los relatos y las conspiraciones. Turbio busca meterse justamente en ese espacio de incertidumbre y convertirlo en una experiencia cultural”, expresó Nico Maggi.
Su arquitectura, su historia y la simbología que lo atraviesa serán parte de la experiencia. La propuesta busca trabajar sobre la construcción de lo desconocido y sobre la distancia entre el secreto real y el secreto imaginado.
La película será apenas una parte de la experiencia. El público encontrará una ambientación especialmente diseñada para el espacio, intervenciones artísticas a cargo de actrices profesionales y un número especial de música en vivo sorpresa, además de una presentación y contextualización de la obra, con un breve diálogo previo sobre qué es la Masonería.
El evento es posible gracias a la apertura del espacio por parte de la Sociedad Filantrópica Unión, la colaboración del Concejo de nuestra ciudad por intermedio de Carolina Labayrú . la Cámara de Diputados de la provincia.
Masonería
El edificio de la Sociedad Filantrópica Unión, ubicado en Laprida 1027, tiene más de 130 años de historia y está estrechamente ligado a los orígenes de la masonería rosarina. La historia se remonta a 1860, cuando se fundó la Logia Unión Nº 17, uno de los talleres masónicos más antiguos del país. La masonería rosarina ya teníaactividad desde la década de 1850, pero el 11 de octubre de 1860 quedó formalmente constituida la Logia Unión. Desde sus primeros años tuvo una fuerte actividad filantrópica y estuvo vinculada a iniciativas de educación, salud y asistencia social.
En 1888, la Logia Unión adquirió el terreno a Rosa Tiscornia, viuda de Castagnino, para construir allí su sede. El proyecto estuvo a cargo del arquitecto Juan Bosco y el edificio fue inaugurado en 1890. Como antecedente primordial, el lugar se constituyó como el primer banco de sangre de la ciudad. Allí se dirigían losrosarinos en los primeros años del SXX a realizar sus donaciones de plasma.
La sede fue concebida como espacio de encuentro y actividad de la masoneríarosarina y continúa cumpliendo esa función hasta la actualidad: desde la década de 1950, la Sociedad Filantrópica Unión reúne a las logias masónicas de la región y el edificio de Laprida 1027 sigue siendo el lugar fundamental donde confluyen casi todas las logias activas de Rosario, manteniendo vigente una tradición masónicaque forma parte de la historia institucional de la ciudad.
Después del Cementerio El Salvador, de la reapertura de Gótika y de una convocatoria que ya alcanzó a cientos de espectadores, Turbio vuelve a apostar por una idea que atraviesa todo el ciclo: que el lugar donde se mira una películatambién puede contar varias historias distintas.



