Divididos comenzó el último febrero la gira presentación de su noveno disco, el homónimo Divididos, lanzado en noviembre de 2025. Rosario es la tercera plaza del periplo, con un nuevo récord: el Anfiteatro número 31.
La banda integrada por Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella ha recorrido el camino que une Buenos Aires al predio del Parque Urquiza desde 2002. Con algún cambio de formación y recitales en otros escenarios, el Humberto de Nito es el lugar que más veces los “escuchó” tocar acá.
Y es en ese semicírculo de cemento pegado al Paraná en el que el trío presentará, el sábado 25 de abril, las canciones de la nueva placa y de las anteriores, “tratando de que convivan”.
Antes del concierto, el tridente Mollo-Arnedo-Ciavarella dialogó con Rosario3.
En la charla, mediada por pantallas, el grupo adelantó el show y recordó el “primer Anfiteatro”. Los músicos también destacaron la escucha “en tiempo real” del disco Divididos, “a lo largo de cuatro horas y sin que se fuera nadie” en el Movistar Arena, y reflexionaron sobre el carácter quizá premonitorio de la canción “Mundo ganado”, editada en 2019 como avance del álbum, antes del encierro pandémico, y “lo que vino después”.
En la siesta de un martes, durante una pausa en los ensayos previos a la gira, desde el estudio-sala La Calandria, el guitarrista, el bajista y el baterista, respectivamente, se refirieron a las alianzas musicales –hoy llamadas “colaboraciones”– como acciones “que no se piensan, sino que bajan”. Sobre el final de la entrevista, enfilaron algunas historias sobre los “fantasmas” de Abbey Road, la nostalgia analógica y los victoriosos escapes de razias.
—¿Qué pueden adelantar del recital en Rosario?
—(Mollo) Intentaremos tocar unos cuantos temas nuevos, algo que a veces es terrible porque, cuando ya entran medio a presión, incorporar nuevos es el sacrificio de otros (risas). Vamos a ver cómo nos acomodamos para que convivan los hermanitos. También está lo importante, que es lo que viene de la gente. Hay canciones que suenan hace años y son acompañadas por una energía muy fuerte. Con las nuevas, eso no pasa tanto. La gente está en situación de observación y de escucha. Entonces, ahí hay que negociar.
—¿Cómo vivieron la escucha completa del disco Divididos junto al público, en el Movistar Arena, el último noviembre? ¿Influyó en la posterior selección de temas del vivo?
—(Catriel) La canciones se van manifestando, ¿no?
—(Arnedo) Sí. Yo creo que jugamos con la gente a meternos en un tiempo real, como cuando escuchábamos nosotros en aquellas épocas. Nos tomamos el tiempo para mostrarle a la gente todo el disco, tema a tema. Después, hubo un documental (Sonidos, barro y piel) que tardó otro tanto más. Con los tiempos en los que se vive, pensamos que “la gente se iba a ir, cortar antes”. Porque todo el tema de la información al instante y la inmediatez hacen que no se tenga la paciencia suficiente. ¡Pero se quedaron cuatro horas entre una cosa y otra! Vivieron el tiempo real. O sea, es posible. ¿Por qué será que, culturalmente, la gente está tan apurada o es tan rápida para digerir algo? Estamos hablando de una línea de tiempo que se pone demasiado veloz. Entonces, es decir: “¿Te podés pasar un rato escuchando un disco? No, porque me tengo que ir a no sé a dónde". Bueno, esa tarde (12 de noviembre de 2025), pasó.
—(Mollo) No se fue nadie. Eso fue lo más lindo. Lo que dejó, por lo menos en los testimonios que pudimos tener, fue como un rato de tranquilidad, de observación. Nosotros estábamos del otro lado de una pequeña tela que nos separaba, pero yo escuchaba y sentía la vibración de la gente con los temas.
Del primer Anfiteatro al mundo “ganado”
—En marzo del año pasado, batieron el récord de 30 anfiteatros en Rosario. ¿Recuerdan el primero?
—(Arnedo) Sí, 2002.
—(Mollo) ¿Me estás jodiendo, Cóndor, que te acordás de eso?
—(Arnedo) 2002…
—(Catriel) ¿Tocaron antes, sin mí, en el Anfiteatro? Qué momennto horrible este..
—(Arnedo) Ya habíamos estado en Rosario, en el 93, en el estadio del cerrado de Newell’s.
—(Mollo) También tocamos en el Círculo (Católico de Obreros). Y nosotros, con Diego, tocamos en el teatro La Comedia.
—(Arnedo) Sí, pero eso fue en el 79 u 80, con MAM.
—(Catriel) Yo toqué en el Anfiteatro sin ustedes. También en 2002. Fue en un festival, con Karamelo Santo y otras bandas. Creo que la banda era Nuca.
—(Mollo) Yo toqué en la sala FEC, Federación de Empleados de Comercio.
—En el teatro de la Asociación Empleados de Comercio. ¿Cuándo?
—(Mollo) En el 75, con MAM. Esa época era una locura porque viajamos en tren con los equipos. Cargamos todo y bajamos en la estación Rosario Norte. No sé, tengo recuerdos de Rosario desde hace muchos años.
—Se tomaron 15 años para editar un nuevo disco. La canción “Mundo ganado”, de 2019, funcionó como un adelanto. Después, pasó la pandemia. ¿Influyó eso en la composición de algunas de las canciones de la placa?
—(Mollo) Creo que lo que influyó fue el cambio de paradigma que comenzó antes. Quizás, la pandemia fue el modo de ver cómo nos metían a todos en ese “mundo ganado”, ¿no? La canción no habla de algo que ganaste, sino de un mundo encerrado en un corral, como el ganado. Justamente, el tema habla de lo que estamos atravesando. No sé si son cosas premonitorias, pero ya se avizoraba una situación como la que estamos viviendo. Estar hablando a través de una pantalla… Este tipo de ejercicios se naturalizaron. Todo el disco está teñido de ese trayecto.
—¿De 2019 hasta la actualidad?
—(Mollo) Sí. Y un poquito antes, también. Recuerdo haber visto una serie, El cuento de la criada, que dejé porque pensé “esto es verdad”. Viste cuando decís: “Pará, que acá hay algo que no es ciencia ficción”. Ahí se empezaron a abrir las antenas. Es ese momento en el que comenzás a captar. Un poco pasó eso en las letras de este último trabajo que tienen que ver con toda esa lectura del mundo que viene o que estamos atravesando.
—(Arnedo) Con Ricardo, también descubrimos una manera de componer muy interesante porque, más allá de quién piensa una cosa y quién la escribe, es la metodología de generar una idea, cerrarla y pasarla al papel en una frase. Cuando se escribe de a dos, es distinto; es como una tela donde hay dos pintores y se llega a otro resultado.
“No podíamos juntarnos acá, en la sala, y dijimos: «Toquemos a través de los teléfonos, utilicemos esta tecnología alienante en algo que termine siendo, no sé, romántico, poético»”, indicó el guitarrista, en otro momento de la charla sobre el tiempo de distanciamiento obligatorio.
Aliados y viajes
En “Aliados en un viaje”, Mollo y Arnedo volvieron a componer con Pedro Irigaray, el también letrista de “Soy quien no ha de morir” y a quien conocen desde los tiempos de MAM. “Con ese humor que lo caracteriza, me dijo algo así como «¿qué vengo a ser yo, una especie de George Harrison?»”, recordó, entre risas, Mollo.
En tanto que sobre las alianzas musicales en estas casi cuatro décadas de historia, el cantante advirtió: “No son cosas que se piensan, sino que bajan, como diría Luis Alberto. Es en ese momento, en el que uno está atento, que suceden estas cosas. Caen ahí. Cuando hicimos la versión de «Una pequeña ayuda de mis amigos», un tema de Los Beatles que nosotros versionamos más al estilo Joe Cocker, llamamos a Ciro Fogliatta, por ejemplo. El otro día, invitamos a Miguel Cantilo para hacer «La marcha de la bronca». También a Ricardo Soulé para hacer «Presente». Es una manera de agradecerles a nuestros referentes, a los que vinieron un ratito antes que nosotros a hacer esto”.
La fricción analógica
—Divididos tiene edición en casete. ¿Alguno tiene la casetera conectada al equipo?
—(Catriel) Tengo tres autos con casetera. Y escuché el disco en el auto, sí.
—(Mollo) También tengo casete y CD en la camioneta. Así que pude hacer la escucha de los dos y ver cómo suena cada uno. Siempre termina ganando la fricción de la cinta sobre el cabezal.
—(Catriel) Yo llegué a copiar casetes. A copiar la tapita, con la fotocopia en blanco y negro. Eso era un montón… El peso propio que tenía cada obra era hermoso, alucinante. Sin entrar en juicio de qué es mejor y qué es peor, me da mucha nostalgia.
Para Divididos, la decisión de editar el álbum en ese formato también responde a la intención de volver a escuchar música en tiempo real, tal como ocurrió con el encuentro en el Movistar Arena. Con ese espíritu es que en cada uno de los formatos, cambia el orden de las canciones. No da lo mismo uno u otro tema para "abrir" un lado.
“En los vinilos, termino de apreciar cosas que, en un teléfono, no. El CD me remonta a la memoria de lo que yo ya escuché. Quizás, con un disco nuevo es otra cosa. Cuando salió el CD, en los 90, los compré. Pero no me pasaba lo mismo que con los discos. Después, cuando volví al vinilo y puse esos discos, me ocurrió. No sé si es algo nostálgico o que el cuerpo detecta como un parentesco, un sonido que escuché toda la vida”, concluyó Mollo.
Un narigón en Abbey Road, empanadas tucumanas y la huida con Luca
Camino a las cuatro décadas, el anecdotario de Divididos es del tamaño de 30 Anfiteatros con localidades agotadas a los que, como sucede en esos conciertos épicos, sigue entrando gente, pese a que el show terminó hace años. En ese recorrido, que también incluye a MAM, el trío recordó momentos como las grabaciones en Abbey Road.
“En el 99, grabamos «Narigón del siglo» en los estudios Abbey Road (Londres) –contó Arnedo–. Fueron 20 días conviviendo con todos “los fantasmas”, como decían ellos. Realmente, fue muy emotivo. Pasábamos tardes en el estudio Dos, donde Los Beatles grabaron todos los discos y también se grabó El lado oscuro de la luna, de Pink Floyd. Inolvidable. No sé cómo explicártelo”.
“Nos han pasado un montón de cosas –intervino Catriel—. Después de tocar en Amaicha del Valle (Tucumán), bajábamos la montaña y nos agarró la neblina. Fueron kilómetros de no ver un carajo para terminar en Famaillá, en un quincho enorme en el que estaba tocando Gladys La Bomba tucumana. Nos comimos 300 empanadas después del estrés del viaje”.
El baterista también recordó la presentación del disco Amapola del 66 en Jujuy. La previa del concierto gratuito, con la inmensidad de la puna como escenario, quedó registrado en el documental Tilcara: un poco más abajo del cielo.
“Armamos un escenario sin techo porque, en esa época, era imposible que lloviera en Tilcara y, obviamente, llovió. Pasó de ser un éxito asegurado a la tristeza de «se va a suspender de show y esta gente se vuelve a la parte del país desde donde haya venido»”, sumó el baterista.
El apartado “escapar de la cana y de las razias” en los bares donde se tocaba en los 70 y 80 también se metió en el anecdotario.
“Yo me preparaba. Si aparecía la patrulla, rajaba. En La esquina del sol, había descubierto que detrás de la barra había una puerta de salida. Entonces, los veo (a la policía), salto la barra y salgo corriendo por la calle Thames. Delante mío iba corriendo un chabón también. Cuando me di cuenta, era Luca que había hecho lo mismo. Seguimos corriendo y nos reíamos que nos caíamos. Nos fuimos a tomar el tren para volver a Hurlingham. Pero no nos pudieron atrapar”, contó, con la sonrisa de una victoria justa, Arnedo.
Sonidos, barro y piel
Este viernes a las 20.30 en el cine El Cairo, en la jornada previa al recital en Rosario, se presenta el documental Sonidos, barro y piel, realizado por Leopoldo Montero Ciancio. La producción audiovisual registró la grabación del disco Divididos, desde los preparativos en el estudio La Calandria, hasta imágenes y metáforas visuales alusivas al contenido de las letras.
La proyección es gratuita y las entradas se retiran desde una hora antes. En el marco de la función, se convoca a donar alimentos y ropas para ser destinados a personas que lo necesiten.
“Es una pequeña reseña y reflexiones de lo que sucede acá (en La Calandria) y de cómo vamos transitando esta vida. Le pudimos dar forma de documental y que, de esa manera, se transforme en una acción solidaria. Ojalá lo disfruten y, los que puedan, lleven paquetes de arroz y fideos o lo que sea. Todo es bienvenido”, cerró Molló.
Las entradas
Las entradas para el recital de Divididos en Rosario, este sábado a las 21, en el Anfiteatro Humberto de Nito, están a la venta a través del sistema ticketek.com.ar
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