Los familiares de los jugadores de la selección argentina siguen al equipo a todos lados y para acompañarlos en la gran final de la Copa del Mundo, tuvieron que viajar a Nueva York. En ese contexto, Agustina Gandolfo, esposa de Lautaro Martínez, narró en Instagram los contratiempos que sufrieron en el avión para poder aterrizar.
El primer inconveniente que tuvieron fue el clima. La influencer compartió una foto desde arriba del avión donde se observaban conos de tránsito naranjas, charcos y el cielo oscuro. Escribió: “Después de 3 horas de espera por tormenta”. Es que el grupo quedó retenido en tierra durante ese tiempo hasta que las condiciones mejoraron lo suficiente para autorizar el despegue.
Cuando por fin lograron subir, el alivio duró poco. Ya en el avión, un nuevo obstáculo apareció, lo que hizo que se demoraran todavía más debido a que su madre, quien tiene un bajo perfil en las redes de la empresaria, se convirtió en la protagonista de un nuevo drama: “Otro tiempo arriba del avión porque mamá tiene el nombre de alguien buscado por la Interpol”.
Pero ahí no terminó todo. Cuando finalmente estaban por aterrizar, la llegada del presidente de Estados Unidos al área metropolitana activó el protocolo de cierre del espacio aéreo, y el jet privado tuvo que permanecer en vuelo durante una hora más antes de recibir autorización para bajar. “Otra hora girando por el aire porque llegaba Trump y cerraron todos los aeropuertos cuando estábamos por aterrizar”, relató.
Tras horas de espera, la familia de Martínez tocó tierra firme y su esposa lo anunció con una foto de ella con anteojos de sol, campera negra y la camiseta azul de la AFA bien visible, sonriendo hacia la cámara: “Llegamos a NY”, apuntó. En otra imagen del mismo momento aparece junto a su hermana Luciana, también a bordo del jet, con la ubicación de Nueva York City marcada en la story.
Más tarde, compartió una última foto. Un plato de pastas con cubiertos plásticos y una botella de agua al lado. La escena correspondía a Nina y Theo, sus hijos con Lautaro Martínez, comiendo después del largo viaje. “Y ellos que se la bancan y se adaptan a todo”, cerró.



