El novelista japonés Ryu Murakami, autor de Azul casi transparente y Sopa de miso, murió el pasado fin de semana. La noticia fue comunicada recién este viernes por su editorial, Gentosha. Junto con su homónimo, Karuki Murakami, revolucionó la literatura nipona contemporánea.
"Nos entristece profundamente la noticia del fallecimiento de Ryu Murakami, quien dedicó su carrera a publicar incansablemente trabajos impactantes que conectaron con las generaciones más jóvenes", manifestó Gentosha, según recogió EFE. La editorial precisó que su fallecimiento ocurrió el 17 de octubre.
A pesar de compartir el mismo apellido y de pertenecer a la misma generación de autores, Ryu Murakami y Haruki Murakami no tenían ningún parentesco familiar. Sin embargo, mantuvieron un vínculo de profundo respeto y camaradería profesional, llegando a publicar en 1981 un libro de conversaciones titulado Walk Don't Run (Camina, no corras), en el que dialogaban sobre cultura, música y los cambios sociales en Japón. Mientras Haruki conquistó a millones con un estilo melancólico, surrealista y de alcance masivo, Ryu trazó un camino radicalmente distinto a través de una narrativa visceral, cruda y provista de una fuerte crítica social. Exploró en sus obras el sexo y la violencia, entre otros temas.
Su reconocimiento llegó en 1976 con su primera novela, Azul casi transparente, escrita mientras estudiaba en la Universidad de Arte de Musashino, al oeste de Tokio.
Entre sus obras más conocidas figuran Sopa de miso (1997), Piercing (1994) o Los chicos de las taquillas (1980), donde trató, entre otros temas, la prostitución y el maltrato infantil, en medio de una crítica a la deshumanización del capitalismo y la pérdida de identidad de la sociedad japonesa.
Durante su trayectoria, recibió numerosos galardones literarios en su Japón natal, como el premio Akutagawa –reconocimiento del sector más importante del país para autores emergentes– a su ópera prima cuando tenía apenas 24 años.
El portavoz del Gobierno japonés, Minoru Kihara, destacó tras conocerse su muerte que el escritor "ha retratado con agudeza las luces y sombras de la sociedad, así como las esperanzas y ansiedades de la gente, dejando una significativa huella en la literatura japonesa".
"Fue un escritor que no dejó de plantear interrogantes. Creo que sus palabras seguirán siendo leídas por muchos lectores y perdurarán en el corazón de la gente", añadió durante una rueda de prensa vespertina.
Sus principales libros han sido traducidos a decenas de idiomas, como el español, inglés o francés, consolidándose como autor de culto a nivel internacional. También dirigió y escribió adaptaciones de sus propias novelas.



