Alexis Muiños Woodward tenía 7 años cuando se desataron los saqueos de 1989 en Rosario, en medio de una brutal crisis hiperinflacionaria y el aumento descontrolado del costo de vida durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Asistía a una escuela pública del centro a la que iban chicos de barrios periféricos. Uno de ellos apareció en la televisión robando en un supermercado. Esa imagen que lo perturbó fue el desencadenante de la obra que escribió y dirige todos los viernes de junio a las 21 en Espacio Bravo, Catamarca 3624. 

Saqueo está protagonizada por Julian Damiani, Sofia Fabello y Nicolas Konstantinow. En la pieza son tres hermanos que han heredado un supermercado familiar. Clara, Facundo y Lisandro son treintañeros que viven juntos en una casa lindera al negocio. Clara es ciega, Facundo es violento y Lisandro homosexual. 

Los hermanos son los protagonistas de la obra. 
Los hermanos son los protagonistas de la obra. 

“La idea de personaje es puesta en crisis, ya que las características que son reconocibles en un personaje a lo largo de una ficción, y que suelen desplegarse dentro de un determinado rango de posibilidades que le dan unidad y coherencia narrativa, en este caso sobrepasan todos los límites y se multiplican, deforman y transforman según cada nueva versión que adopte ese personaje. Es, en cierta medida, una manera de poner en escena el propio procedimiento teatral, exponer el artificio y, paradójicamente, construir un verosímil a partir de esa simulación expuesta, como un juego en el que lo más “falso” se vuelve lo más “verdadero”, al revés de la realidad cotidiana”, adelantó en diálogo con Rosario3

En la comedia negra, el personaje de Facundo decide armarse para defender el negocio familiar, pero la violencia estalla antes en el interior del hogar. “Elegí ese acontecimiento específico porque siento que condensa muchos aspectos que se repiten de forma cíclica en nuestro país, como la reiterada crisis económica y social que se va agudizando hasta detonar en un estallido de violencia inevitable. Si bien hubo otros episodios de saqueos, como los de 2001, decidí anclar la historia en los del 89, ya que esa época tiene un significado más profundo, al representar de algún modo el fracaso de la promesa de progreso que había traído el reciente retorno de la democracia, expresada bajo el famoso lema de Alfonsín: “Con la democracia se come, se cura y se educa…”, explicó el dramaturgo. 

Para Muiños Woodward, el histórico saqueo puso en evidencia la violencia real y simbólica ejercida no sólo por el Estado, cuya decisión frente a las demandas colectivas fue el uso de la fuerza, sino también por ciudadanos que, con la excusa de defender su patrimonio, decidieron armarse y eventualmente atentar contra otros, “dándole más valor a los bienes de consumo que a las vidas humanas”.

“En esa circunstancia —reflexionó— parecería que la única violencia que se condena públicamente es la que viene desde abajo, cuando esta en realidad es una respuesta natural y legítima al atropello absoluto y sistemático contra los derechos más básicos”.

En la comedia negra, el personaje de Facundo decide armarse para defender el negocio familiar, pero la violencia estalla antes en el interior del hogar. 
En la comedia negra, el personaje de Facundo decide armarse para defender el negocio familiar, pero la violencia estalla antes en el interior del hogar. 

El director profundizó sobre el sentido de la comedia: “Es una crítica rotunda a la clase media aspiracional que continuamente termina siendo funcional al mismo poder hegemónico que también la oprime, con tal de mantener o acceder a ciertos privilegios, sin que le importe en lo absoluto la realidad material de los más pobres. Y es también una crítica al relato fundacional de nuestro país, que desde Sarmiento hasta hoy viene pregonando la idea de progreso y desarrollo, aunque solo sea para unos pocos y a costa del sometimiento e incluso exterminio de muchos otros”.

En ese contexto, “los saqueos a comercios son una respuesta espontánea e inevitable de un sector social ante el verdadero saqueo ejercido por el resto de la sociedad y el Estado, los cuales efectivamente saquean a los más pobres no solo en términos económicos, sino también físicos y vitales”.

Aunque la obra transcurre en el final de la década del 80, Muiños Woodward encuentra un anclaje absoluto con la actualidad. "Hoy el neoliberalismo, a diferencia de los años ochenta, se sofisticó de tal manera que, debido al relato dominante de éxito y meritocracia, muchos individuos pasaron a sentir culpa por su propia exclusión e internalizaron la violencia en lugar de manifestarla contra los verdaderos responsables, lo cual se evidencia con el alarmante aumento de las tasas de suicidios”, apuntó. 

“Hoy las nuevas tecnologías aceleran a fondo ese proceso e instalan con más fuerza el modelo de éxito neoliberal, sin importar el modo de alcanzarlo o las implicancias negativas que eso pueda tener para uno mismo y para los demás”, agregó y advirtió que la ficción es solo una excusa para hablar justamente de la realidad que toca. 

Trayectoria del director

Actuó bajo la dirección de Claudia Cantero y luego en cuatro obras dirigidas por Leonel Giacometto. La última obra en la que actuó fue “Princesa Nazi”, con la cual ganó el premio “La Gordillo” al mejor unipersonal en el 2022. También incursionó en las artes visuales, habiendo exhibido videos y cortometrajes de su autoría entre 2012 y 2023 en espacios culturales de Rosario, Santiago de Compostela y Berlín.

En el 2014 escribió y dirigió su primera obra de teatro, “Fuegos”, y luego escribió la obra “5to. Tarde” que fue dirigida por Romina Mazzadi Arro. Más adelante escribió y dirigió la obra “Plaga”, con la cual ganó el premio “La Gordillo” a la mejor dramaturgia en el 2025. 

Saqueo 

@saqueo.obra 
Viernes 5 de junio, a las 21
Espacio Bravo Catamarca 3624.
Actúan: Julian Damiani, Sofia Fabello, Nicolas Konstantinow 
Dramaturgia & Dirección: Alexis Muiños Woodward 
Vestuarista: José Antonio González 
PH & Gráfica: Mario Caporali
Prensa y difusión: Sebastian Tiscornia.