Detuvieron a un hombre que fraccionaba y comercializaba de forma precaria miles de medicamentos. (Foto: Policía de la Ciudad de Buenos Aires)Un hombre de 41 años terminó preso tras ser señalado como el cerebro detrás de un millonario negocio ilegal montado con remedios robados. El imputado trabajaba en el sector de fabricación de un laboratorio porteño, lugar que aprovechaba para llevarse miles de pastillas destinadas a tratar la disfunción eréctil.
De acuerdo a lo reportado por fuentes del caso, el sospechoso usaba su puesto en la planta para adueñarse de fármacos que contenían sildenafil y tadalafil. Tras sacarlos de la empresa, los fraccionaba de manera casera y los ponía a la venta a través de distintas redes sociales y grupos de mensajería.
La causa que acorraló al sospechoso, a quien apodaron el "Rey del Viagra", se puso en marcha en 2023. En ese momento, efectivos de la Policía de la Ciudad descubrieron un fuerte movimiento de comercialización de drogas bajo receta en el mundo virtual.
Este negocio clandestino se hacía esquivando por completo las recetas médicas y las auditorías de las farmacias, obligatorias para estas sustancias. A través de las guardias de vigilancia, la policía pudo comprobar cómo se movía el implicado para repartir el botín. El hombre hacía recorridos habituales por diferentes zonas de la Capital Federal para hacer las entregas de la mercadería.
Las averiguaciones permitieron constatar que el detenido etiquetaba y metía en bolsas los comprimidos por su cuenta, por fuera de cualquier circuito legal. Con este tendal de pruebas, el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 4, comandado por el Dr. Ariel Lijo, firmó las órdenes para dos operativos simultáneos.
El primer procedimiento se hizo en las instalaciones del laboratorio donde desempeñaba tareas el acusado, en el barrio de Villa General Mitre, con el fin de verificar de dónde salían los productos. El segundo operativo se concretó en la vivienda particular del sospechoso, en la zona de Barracas. Ese departamento era utilizado como base de operaciones para el almacenamiento y empaquetado final de las dosis.
Al cerrar las inspecciones, el personal policial logró incautar un lote de 8.613 pastillas de sildenafil y tadalafil preparadas para su comercialización. Asimismo, se llevaron otros 13 kilos de medicamentos en diferentes formatos. En el inmueble de Barracas, los oficiales dieron con envases, cajas, rótulos y calcomanías que servían para el embalaje informal de los comprimidos. También secuestraron teléfonos, computadoras y libretas con anotaciones valiosas que aportarán información a la investigación.
Para concretar las entregas de la mercadería ilegal por la ciudad, el investigado se movía en un Peugeot 308 que quedó secuestrado por disposición del juez. El auto era una herramienta clave para toda la logística de la banda unipersonal. Con los allanamientos concluidos, el magistrado a cargo ordenó detener inmediatamente al sospechoso de 41 años bajo la acusación de violar la ley de medicamentos.
El despliegue policial desbarató una maniobra que no solo significaba una pérdida de dinero para la firma farmacéutica, sino un serio peligro sanitario para los clientes. Al comercializarse sin el seguimiento de un profesional, el uso de estos comprimidos del mercado negro pone en jaque la salud. Desde las fuerzas de seguridad volvieron a recalcar que la distribución de fármacos por fuera de los comercios habilitados constituye un delito y no ofrece ningún tipo de respaldo sobre la seguridad de los pacientes.



