Un hombre de 30 años fue condenado a 4 años y 10 meses de prisión por transportar 665 dosis de éxtasis, 70 de LSD (ácido lisérgico), 215 gramos de cristal de Mdma y 320 gramos de ketamina. Así lo dispuso el juez federal de garantías de Rafaela Santiago Joaquín Saux, al dar el visto bueno a un acuerdo suscripto por el fiscal federal Gustavo Onel, el ahora condenado y su defensa.
Brian Rosell, oriundo de la ciudad de Paraná, Entre Ríos, fue considerado responsable del delito de transporte de estupefacientes. Las drogas de diseño habían sido halladas dentro de su Chevrolet Tracker en el marco de un control de rutina en la localidad santafesina de Angélica, en noviembre de 2025. La identificación estuvo motivada por un error garrafal: Rosell circulaba sin la patente delantera.
En el caso, se estableció que Rosell transportaba las pastillas de éxtasis y LSD junto con la ketamina y el cristal a bordo de un Chevrolet Tracker de su propiedad.
El cargamento, valuado en casi 40 mil dólares, fue detectado durante un control vehicular el 25 de noviembre de 2025 en el cruce de las rutas nacionales 19 y 34, a la altura del pueblo de Angélica, en el departamento San Cristobal, a 82 kilómetros de la ciudad de Santa Fe.
El procedimiento se originó cuando personal de la Guardia Provincial (policía vial) detuvo la marcha del vehículo al advertir que circulaba en infracción a la Ley Nacional de Tránsito por no tener colocada la chapa en su parte frontal.
Durante la inspección, los efectivos observaron una bolsa oculta debajo del asiento del conductor. Al ser consultado sobre la documentación para circular, el conductor se mostró nervioso y sólo exhibió la licencia de conducir. Al consultarle sobre lo que transportaba, reconoció que se trataba de drogas que estaban escondidas en distintos sectores: "Son pastillas... es éxtasis".
Con autorización judicial y la intervención de la Policía de Investigaciones (PDI), se concretó una requisa que permitió secuestrar las drogas e incautar 124.700 pesos, 400 dólares y tres teléfonos celulares.
Al día siguiente, se allanó el domicilio del ahora condenado en Paraná. Allí se encontraron nuevas dosis de Mdma, vestigios de ketamina, sustancias utilizadas para el corte y estiramiento de drogas, una balanza de precisión junto con anotaciones de interés para la causa y diversos elementos vinculados al fraccionamiento y comercialización de estupefacientes.
Entre los elementos que se tornaron incriminantes, había esencia aromatizante de frutilla y colorantes comestibles, utilizados para fabricar o adulterar pastillas.
La investigación de las cuentas virtuales del acusado reveló que, entre diciembre de 2024 y noviembre de 2025, el joven realizó pagos y transferencias por un total de $128.153.924, registrando meses con movimientos superiores a los 12 millones de pesos.
El perfil de Rosell no justificaba semejante fortuna: se encontraba desempleado desde agosto de 2024, cuando fue echado de su puesto en la Dirección de Parques y Paseos de la Municipalidad de Paraná debido a reiteradas inasistencias injustificadas. Su último sueldo en mano registrado apenas alcanzaba los $430.005, según publicó El Litoral.
Tras los avances de la pesquisa desarrollada por la Sede Fiscal, en marzo de este año se allanó una vivienda particular en un country de la localidad de Pilar, Buenos Aires, que estaría vinculada a presuntos eslabones mayores en la cadena de tráfico de sustancias ilícitas. En el domicilio, se secuestraron 15 celulares que están siendo analizados en una investigación paralela.



