La investigación del femicidio de Natalia Giménez, quien fue apuñalada en su casa de barrio Tablada el pasado 27 de septiembre, tiene dos frentes que acaso estén conectados, aunque por el momento no hay elementos contundentes para vincular ambas líneas. Para la fiscal Paula Barros, el caso resulta “llamativo”.
En conferencia de prensa, la fiscal indicó que, por un lado, un primo de la víctima, Paulo Álvarez, fue imputado como autor material del crimen a partir del seguimiento de sus movimientos.
Este hombre fue captado por cámaras a primera hora de la mañana cuando ingresaba a la casa de la víctima, ubicada en Abanderado Grandoli al 3800, luego de atar su bicicleta a un poste. Según los registros del sistema Lince, permaneció diez minutos en el lugar. Luego, volvió a Villa Gobernador Gálvez, donde sería detenido dos semanas después.
Un dato ventilado en la conferencia de prensa no es menor: Álvarez era primo de Natalia, pero también había mantenido una relación íntima o sentimental con ella, que se había cortado dos meses antes del crimen por decisión de la mujer.
La otra arista del caso refiere a una red de préstamos regenteada, al parecer, por un hampón detenido en la Unidad Penal 6, ubicada en Francia al 5200. Germán “Pelado” Carrizo, también de barrio Tablada, tenía un cuaderno con anotaciones y un teléfono con el que dirigía el negocio de la usura, con la asistencia de su pareja, Stela Maris Palacio, también imputada.
Este turbio entramado llegó a la fiscalía a partir de las declaraciones de personas del círculo íntimo de Natalia Giménez, quienes también debían soportar los aprietes y las amenazas del prestamista. En el teléfono de Carrizo aparecieron reclamos de cobro fechados el 20 y el 24 de septiembre.
Según la causa, Giménez había pedido 400 mil pesos y debía devolver 800 mil, pero los intereses usurarios ya habían elevado la deuda a casi tres millones de pesos.
“La operatoria no se circunscribe a un único préstamo ni a una sola persona, sino que comprendía numerosas operaciones crediticias con distintos destinatarios, registradas de manera sistemática”, expuso la fiscal en la audiencia en la que Carrizo y su pareja, Palacio, quedaron imputados por usura y con prisión preventiva por seis meses.
“No se descarta que estén conectados el primo y los prestamistas. Fueron llevados a audiencia imputativa los tres porque teníamos esta hipótesis inicial, pero no tenemos de las pericias –por el momento– un encargo real del homicidio entre los prestamistas y el primo”, aclaró la fiscal Barros al ser consultada sobre la existencia de un vínculo entre ambas líneas de la investigación.



