La Justicia bonaerense identificó el cuerpo de un hombre ejecutado a balazos y descartado en un descampado de Florencio Varela. Y el muerto no era un nombre cualquiera. Se trata del veterano hampón Juan Francisco “el Francés” Viarnes, de 66 años, con trayectoria de falsificador, narco, impostor y buche de policías. En 2014, una pista falsa llegó a darlo por asesinado en manos de Los Monos, a pedido, en teoría, de una banda de falsificadores que operaba en Rosario, entre otras historias. También fue quien destapó el “narcoescándalo” de Córdoba, que se llevó puesta a la cúpula policial y llevó al entonces gobernador José Manuel de la Sota a crear una nueva fuerza antinarcóticos.
El sábado, las inmediaciones de la esquina de la calle Paysandú y la avenida Eduardo Holmberg, una zona semi rural de la localidad bonaerense de Florencio Varela, fueron escenario del hallazgo del cadáver de un hombre con al menos seis balazos y en avanzado estado de descomposición.
El cuerpo fue encontrado luego de un aviso que alertó a las autoridades por olores nauseabundos en la zona. Al llegar al lugar, efectivos de la Policía constataron la presencia del cadáver, cuyo estado de putrefacción sugiere que llevaba varios días sin vida. Los peritajes iniciales determinaron que la víctima tenía seis balazos en la espalda y no se detectaron orificios de salida, un dato que deberá ser ratificado mediante la autopsia.
Tras un cotejo de huellas, el fiscal Darío Provisionato descubrió que se trataba de Juan Francisco Viarnes, de 66 años, alias el Francés, un célebre pesado del hampa, que enfrentó diversas causas y un pedido de captura internacional en su contra.
Según publicó Infobae a partir de datos del fiscal Provisionato, el Francés había llegado a la zona de Berazategui en noviembre pasado, cuando le pidió a una serie de contactos que le facilitaran una dirección para tramitar un nuevo registro de conducir. Los ocupantes de la casa que dio como referencia Viarnes fueron los primeros testigos en declarar en el caso por su asesinato. Aseguraron que, básicamente, la víctima solo les había pedido prestada la dirección y que nunca vivió en ese domicilio.
Narcoescándalo
El Francés Viarnes era una suerte de colaborador y buchón de la Policía de Córdoba, para la que actuó como agente encubierto, narco, abogado, policía e incluso militar. Hasta julio de 2013, cuando se peleó en público con un hombre al que estafó con dólares falsos y quedó detenido, luego de un allanamiento en su casa en el que incautaron otros 340 mil billetes verdes apócrifos. Ese episodio, en el que sus amigos policías le soltaron la mano, marcó el inicio del narcoescándalo, cuando prendió el ventilador y habló.
Así describió con detalles cómo operaban, con su ayuda, los detectives antinarcóticos para cobrar cuotas fijas a los narcotraficantes, además de los métodos que utilizaban cuando no pagaban lo requerido, como amenazas, agravar las causas procesales y hasta plantar drogas para justificar detenciones, en un clásico esquema de regulación.
Sus dichos, además de dejar tras las rejas a la cúpula de la brigada de Drogas Peligrosas cordobesa, determinaron una sucesión de renuncias, como la del jefe de la Policía de Córdoba, Ramón Frías, y la del ministro de Seguridad, Alejo Paredes, anterior jefe de Policía durante la gestión de José Manuel de la Sota.
Antes del episodio que marcó un antes y un después en la historia de la provincia mediterránea, se dice que el Francés tenía un extenso historial, entre el que figuran secuestros en Corrientes, muchos años en prisión –donde se recibió de abogado–, otra detención en Río Cuarto y una oficina en la esquina de la jefatura de la Policía cordobesa.
El Francés se había convertido en “testigo protegido” en la causa, aunque no se supo más de él agosto de 2014, por lo que el titular del Juzgado Federal Nº 1 de Córdoba, Ricardo Bustos Fierro, dictó una orden de captura internacional para localizarlo.
La pista falsa que apuntó a Los Monos
Para mediados de 2015 llegó una pista a la Justicia cordobesa: que Viarnes había sido asesinado y sepultado en Rosario, en manos de una banda de falsificadores locales vinculada a la organización de Los Monos.
Incluso la Fiscalía de Córdoba llegó a preparar un exhorto en el que requirió a una fiscalía de Rosario que investigara si Viarnes pudo haber sido asesinado y enterrado en la Cuna de la Bandera. La línea investigativa había surgido de los datos brindados al fiscal por un informante, pero resultó falsa. En mayo de 2016, Interpol lo detuvo en Paraguay, en la ciudad de Caaguazú, donde ejercía ilegalmente la medicina como el “doctor Juan Warnes”. En ese país lo condenaron por “uso de documento público de contenido falso”. Finalmente, fue extraditado en abril de 2021.
En abril de 2022 recibió una condena por falsificación y circulación de moneda falsa, estafa y falsificación de documento público. Posteriormente, mediante un juicio abreviado por el narcoescándalo, se unificaron sus penas en cinco años y ocho meses de prisión. El 24 de mayo de 2022 recuperó su libertad por agotamiento de la pena, ya que se computó el tiempo que estuvo detenido durante su proceso de extradición. Según fuentes de su defensa, aún mantenía un proceso abierto en la Cámara Federal por una acusación de lavado de activos que no tenía resolución firme.



