Un transero que quedó expuesto durante la investigación por el crimen de Ramiro Nast, el joven asesinado a comienzos de abril en Funes, fue imputado este sábado como presunto organizador de dos puntos de venta de drogas en el Jardín de la Provincia. Se trata de Mauro Bracamonte, de 26 años, quien quedó en prisión preventiva por 60 días por orden del juez Rodrigo Santana.

La investigación por el homicidio de Nast, que ya tiene detenidos a tres hombres, derivó en una pesquisa paralela por microtráfico a cargo de la fiscal Mercedes Banchio. En ese legajo, la Policía de Investigaciones reunió testimonios de identidad reservada, tareas de vigilancia y registros fílmicos que ubicaron a Bracamonte como presunto responsable de dos búnkeres de venta de cocaína en Funes.

El nombre del joven apareció reiteradamente en el legajo penal del homicidio. Según declarantes incorporados a esa investigación, Nast mantenía una deuda cercana al millón de pesos con Bracamonte por drogas. Además, varios testigos señalaron que, tras la desaparición del muchacho, el sospechoso mostró un inusual interés por conocer qué información manejaban sus allegados sobre el caso e insistía en que la víctima "estaba muy mal por el tema de las drogas", una versión que fue negada por personas del entorno del joven asesinado. “Ramiro consumía marihuana. pero nunca lo vi mal por consumo, no lo veía drogado", señalaron.

El caso Nast expuso a un grupo de vendedores de droga.
El caso Nast expuso a un grupo de vendedores de droga.

La pesquisa también estableció que, después de que el cuerpo de Nast fuera encontrado, Bracamonte eliminó sus perfiles en redes sociales. Su situación terminó de complicarse cuando, en un procedimiento policial motivado por una discusión con la madre de su hijo, la mujer reveló que utilizaba una réplica de arma de fuego para amenazar a personas que mantenían deudas con un búnker de venta de estupefacientes.

A partir de esa información y de al menos tres testimonios de identidad reservada que lo sindicaron como vendedor de drogas, la fiscalía avanzó con once allanamientos realizados el martes pasado en Funes y Roldán. En esos procedimientos Bracamonte fue detenido y en otro domicilio se secuestraron casi 30 gramos de cocaína, balanzas de precisión, un total de 28 celulares y otros elementos vinculados con la comercialización de estupefacientes.

La fiscal Banchio le atribuyó el delito de comercio de estupefacientes en calidad de autor y sostuvo que, al menos desde abril, controlaba un punto de venta en Esquiú al 2000 y utilizaba otro domicilio de Hipólito Yrigoyen al 1400 como lugar de resguardo. Aunque su nombre surgió de la investigación por el crimen de Nast, hasta el momento no fue imputado por ese homicidio. En la jornada, también fue imputada como partícipe secundaria del mismo delito una mujer de 44 años, Paola R., que fue detenida en la vivienda de Esquiú al 2000 durante los allanamientos del 30 de junio.

Nast tenía 23 años y fue golpeado hasta la muerte en una casa de Funes, donde luego descartaron su cuerpo en una heladera que fue encontrada en un zanjón. La familia de Ramiro contó que la última vez que lo vieron fue el viernes 3 de abril, cuando salió a una fiesta. La búsqueda finalizó el lunes 6 de abril, cuando se halló el cadáver.

Nast fue asesinado a golpes por una banda de transeros en Funes.
Nast fue asesinado a golpes por una banda de transeros en Funes.

Desde que se encontró el cuerpo en una heladera en un zanjón con agua en inmediaciones de Tomás de la Torre y Paysandú, la Policía de Investigaciones inició una reconstrucción del caso sobre la base de testimonios y recolección de imágenes de cámaras de videovigilancia. Lo que llamó la atención fue que el homicidio había tenido lugar a la vuelta, literalmente, de donde había sido descartada la víctima.

El ataque fue en el interior de una casa que está situada en Coronel Brandsen al 5300. Allí, se presume que el joven fue atado y agredido por Luis Vega (29), Kevin Toloza (25) y Matías Zabala (40), quienes permanecen detenidos.