La jueza Luciana Vallarella resolvió que la cuidadora de una anciana a la que le sustrajeron dólares y joyas en un departamento de barrio Martin permanezca detenida en su domicilio. La acusación señala a la empleada como cómplice de un ardid que habría sido tramado junto con un cerrajero que ingresó a la propiedad, abrió el habitáculo y se alzó con parte del botín. La imputada no tardó en quedar involucrada en el hurto a partir de los registros fílmicos y testimonios que dieron cuenta de sus movimientos sospechosos.

De acuerdo con la imputación del fiscal Rodrigo Urruticoechea, Tamara G., de 29 años, le permitió el ingreso al cerrajero a las 12.30 del martes a un departamento ubicado en el séptimo piso de avenida Diario La Capital al 84, donde reside Diana, de 86 años.

Este hombre, que arribó en moto, ingresó al edificio luego de que el portero le habilitara el acceso, ya que Tamara G. autorizó su entrada tras la llamada que el vigilador debe realizar por protocolo de seguridad. A las 12.55, el cerrajero quedó filmado saliendo de la propiedad.

De acuerdo con el relevamiento policial, el coautor del hurto sustrajo 60 mil dólares, varios relojes Rolex, una gargantilla, diamantes, pulseras, anillos y cadenas de oro que se encontraban dentro de una caja fuerte embutida en el interior de un placard del dormitorio. Todo ocurrió en presencia de la cuidadora, según señala la investigación.

Un dato que los autores del robo no tuvieron en cuenta es que la propiedad de la damnificada cuenta con cámaras de seguridad en el living y el dormitorio. Según trascendió, el hombre no identificado que abrió la caja fuerte quedó filmado mientras contaba billetes, que luego guardó en un bolsillo antes de retirarse.

Otro elemento que complicó aún más a Tamara G. fue un registro fílmico que la muestra saliendo a la calle a las 14.21 con una bolsa de papel madera en la mano, al encuentro de una tercera persona no identificada hasta el momento. La mujer regresó a su lugar de trabajo a las 14.28 sin la bolsa mencionada.

Según la investigación, fue la hija de Diana C. quien descubrió el plan y llamó a la Policía. Ante el personal de la Brigada Motorizada esta mujer señaló a la empleada como cómplice del cerrajero.

Con todos estos elementos, la Fiscalía le atribuyó a Tamara G. el delito de hurto calificado por el uso de ganzúa, llave falsa u otro elemento semejante, en carácter de coautora. En ese marco, la jueza resolvió aceptar la calificación penal y dictar una medida cautelar de prisión domiciliaria. Mientras tanto, los investigadores buscan identificar al cerrajero.