Un hombre de 35 años fue condenado este viernes a prisión perpetua por violar y matar a un hombre de 72 años en el ingreso de una cochera del centro de Rosario.

Marcelo Daniel Rodríguez aceptó su responsabilidad en el crimen de Ricardo Hugo Castillo mediante un acuerdo de partes que fue convalidado por un tribunal.

El acuerdo fue presentado por el fiscal Patricio Saldutti y aceptado por la defensa. Los jueces Lisandro Artacho, Pablo Pinto y Ana Julia Milicic lo convalidaron por el delito de abuso sexual seguido de muerte, que prevé prisión perpetua.

El hecho ocurrió el 29 de enero de 2025, alrededor de las 3, en el ingreso de una cochera de pasaje Araya al 900, entre Ricardone y San Luis. Rodríguez estaba junto a Castillo, quien desconocía las intenciones violentas que el agresor tenía premeditadas, según detalló la Fiscalía.

Rodríguez atacó a la víctima con trompadas en la cabeza. Cuando Castillo cayó, siguió con patadas en la cabeza y otras partes del cuerpo hasta dejarlo inconsciente. En ese estado de indefensión, abusó sexualmente de él. Después volvió a golpearlo y se marchó.

La secuencia quedó registrada por una cámara de seguridad. El video, que la fiscalía mantuvo bajo siete llaves, fue una de las pruebas centrales del caso. A eso se sumaron rastros de ADN de Rodríguez en el cuerpo de la víctima, la ropa que llevaba el día del ataque y las conclusiones de la autopsia.

“La perpetua era inevitable”, resumió una fuente judicial a Rosario3.

La cochera de pasaje Araya, escenario del aberrante suceso.
La cochera de pasaje Araya, escenario del aberrante suceso.

Castillo estuvo inconsciente en la vía pública durante varias horas, hasta que vecinos advirtieron su presencia y dieron aviso a las autoridades. 

Fue trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, donde quedó internado por un traumatismo de cráneo y facial y una hemorragia. Murió el 24 de febrero, tras casi un mes de agonía.

Castillo no era necesariamente un indigente, aunque llevaba una vida bohemia y solía vagabundear por el centro. “Ricardo era un ser libre. Era de andar en la calle, comer en algún bar y tenía muchos amigos”, dijo Susana, una allegada en un reportaje en De 12 a 14 (El Tres).

   

En torno a lo que pasó aquella terrible noche en que sufrió una paliza, comentó: “Él era de caminar por todos lados, también a la noche. Habrá estado caminando hacia su casa con el detenido. Pienso que debe ser un conocido suyo”.

Por aquellos días, la mujer dijo: “Tienen todo filmado. Están todas las pruebas. Sabemos que fue terrible como lo dejaron. Estando inconsciente lo violaron y lo siguieron golpeando, y también le robaron. Es terrible, no se comprende”. Y cerró: “Ricardo no se merecía esto. Vamos a luchar para que se haga justicia".

Rodríguez, un joven que arrastraba una vida marginal desde temprana edad, había sido detenido el 14 de febrero de ese año mientras caminaba por Mendoza al 1300. Por esos días, vivía en una pensión del centro. Los investigadores llegaron hasta él a partir de imágenes de cámaras de seguridad y entrevistas realizadas en el sector céntrico donde solía deambular.

Marginalidad y delito

La condena por el crimen de Castillo no es el primer antecedente de Rodríguez por homicidio.

En 2014 recibió una pena de ocho años de prisión por el asesinato de Ricardo Leguiza, de 61 años, encargado de un hogar para varones dependiente de Hogares de Protección al Menor (Ho.Pro.Me), en Chubut al 6900.

Por ese antecedente, en el procedimiento abreviado por el crimen de Castillo fue declarado reincidente.

El homicidio de Leguiza ocurrió el 21 de diciembre de 2012. El hombre fue encontrado con un fuerte traumatismo de cráneo en el interior del hogar, donde era el único encargado y Rodríguez, que entonces tenía 21 años, era el único joven alojado.

Tras ser detenido, el acusado sostuvo que Leguiza había intentado manosearlo y que por eso lo golpeó con un palo.

En una crónica publicada por La Capital, el padre Tomás Santidrián –fallecido en 2013– admitió que él había recibido allí a Rodríguez "a pedido de los salesianos" pero que ya "les había advertido que era incontrolable".

Rodríguez también había sido detenido en marzo 2011 por el homicidio de Alberto Gómez, de 70 años, ocurrido en una casa usurpada de Alberdi al 140 bis. Sin embargo, la acusación por ese hecho no avanzó. También por esos días las crónicas mencionaban anotaciones penales por robo, incluso siendo menor de edad.