Un informe elaborado por la Comisión Lancet y presentado en el marco de la Cumbre Mundial de la Salud en Berlín identificó el uso malintencionado de la inteligencia artificial como una "amenaza con potencial de extinción" para la humanidad. La investigación, coordinada por un grupo internacional de científicos convocados por la revista británica The Lancet, ubicó el uso malicioso de esta tecnología en la misma categoría de riesgo catastrófico que un conflicto nuclear.
El análisis contempló datos históricos de 204 países y evaluó un abanico de 17 problemáticas sanitarias, climáticas, sociales y económicas capaces de impactar la salud global de aquí al año 2100. Según los cálculos de los especialistas, la prevención del uso dañino de la IA evitaría la pérdida de hasta 10.400 millones de años de vida saludable, mientras que la neutralización de un evento nuclear salvaría 133 millones de vidas en el planeta.
A pesar de la gravedad atribuida a la inteligencia artificial y a la guerra nuclear, las conclusiones del estudio señalaron a la obesidad, la desigualdad de ingresos y la brecha educativa como los factores que causarán un mayor deterioro acumulado en la población humana.
El informe proyectó que la obesidad provocará 23.100 millones de años de vida con enfermedad o discapacidad, escoltada por el bajo nivel educativo en el África subsahariana y la brecha económica entre sectores sociales.
Asimismo, la investigación situó al cambio climático y la contaminación como amenazas existentes de carácter urgente. De acuerdo con las estimaciones de la comisión, limitar el calentamiento global a 1,8 °C evitaría la pérdida de 1.890 millones de años de vida sana derivados de fenómenos extremos y del deterioro del aire. Ante este panorama, los autores llamaron a consolidar mecanismos de monitoreo y a incrementar el financiamiento en sistemas preventivos de salud pública.



