La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Kristalina Georgieva advirtió que el impacto de la guerra entre en Medio Oriente sobre la economía mundial será notorio incluso “si la paz resulta duradera”.
“Incluso nuestro escenario más optimista contempla una revisión a la baja del crecimiento global. ¿Por qué? Debido a los importantes daños en la infraestructura –energética–, las interrupciones en el suministro, la pérdida de confianza y otros efectos negativos”, dijo durante el discurso de apertura de la asamblea de primavera de la institución, que se celebrará la próxima semana.
Georgieva sostuvo que, aún si Estados Unidos e Israel llegasen a un acuerdo con Irán que permitiese sostener un alto el fuego, el nivel de actividad económica continuará viéndose afectado por las derivaciones del conflicto. “No sabemos con exactitud qué nos depara el futuro en cuanto a los tránsitos por el estrecho de Ormuz. Lo que sí sabemos es que el crecimiento será más lento, incluso si la nueva paz resulta duradera”, anticipó.
La búlgara pronunció uno de sus discursos más pesimistas desde la pandemia, en un contexto en el que los ataques cruzados han generado una gran perturbación de las cadenas de suministros globales y dado inicio a una crisis energética cuya evolución depende del éxito de las negociaciones para poner fin a la guerra.
Aun así, los daños sobre la economía mundial serán duraderos: “Ni en el mejor de los casos habrá un regreso limpio y ordenado a la situación anterior”, remarcó la directora del FMI.
Riesgo inflacionario
A su vez, Georgieva sostuvo que “la solidez de la economía mundial se ve puesta a prueba una vez más por la guerra en Oriente Próximo”, conflicto al que describió como “de gran magnitud, de carácter global y asimétrico”.
Tras los bombardeos sobre Teherán, el régimen de los ayatolás cerró el estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, además de buena parte del gas natural que consume el planeta. “Como siempre, un shock de oferta hace subir los precios”, recordó la economista.
Desde la sede del organismo en Washington recomendaron apostar por la cooperación internacional para abordar la crisis energética originada por la interrupción del tránsito de petróleo por Ormuz. Para ello aconsejaron “esperar y observar” antes de tomar decisiones que “empeoren las cosas”, y recomendaron a los bancos centrales actuar con subidas de tipos de cambio en caso de que las expectativas de inflación comiencen a subir, aunque aclararon que “afortunadamente” esto aún no está sucediendo.
Un impacto duradero
Por último, Georgieva adelantó que en el informe de Perspectivas Económicas Mundiales que el FMI presentará el próximo martes se contemplarán tres escenarios en función de cuánto se tarde en normalizar la situación y alcanzar una paz duradera.
Para graficar la situación mencionó lo ocurrido tras los ataques al complejo industrial de Ras Laffan en Qatar, la mayor planta de gas natural del mundo en donde se procesa el 93% del gas natural del golfo Pérsico.
Las instalaciones han estado cerradas prácticamente desde el inicio de las hostilidades, y el 19 de marzo sufrieron ataques por parte de las fuerzas iraníes. Las estimaciones sostienen que la recuperación de su capacidad tardará entre tres y cinco años, lo que significa que los precios seguirán más elevados que antes de la guerra durante un largo periodo de tiempo.
Respecto a las medidas que han aprobado algunos países para tratar de aliviar la escalada del precio de los combustibles, la directora gerente del Fondo indicó que “el apoyo fiscal debe seguir siendo focalizado y temporal”, y remarcó que tras la pandemia muchos países carecen de espacio fiscal suficiente para abordar una crisis. Por eso, enfatizó en que se necesita prudencia a la hora de aprobar nuevas medidas fiscales.
“Un estímulo financiado mediante déficit aumentaría la carga sobre la política monetaria y amplificaría tales cambios. Sería como conducir con un pie en el acelerador y el otro en el freno: una mala idea”, manifestó, y sumó: “Los países deben desplegar sus limitados recursos fiscales de manera responsable, y la mayoría debe actuar con decisión para reconstruir su espacio fiscal tras esta conmoción”.



