El gobierno de Santa Fe propondrá un nuevo esquema normativo para la industria del biodiesel que tercie entre los diferentes proyectos que se discuten en el Congreso.
“Estamos preparando un esquema que no se pare en los extremos como hasta ahora”, le dijo a Rosario3 el ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini.
En la actualidad, hay dos proyectos en pugna para reemplazar el esquema actual de mercado regulado por el Estado heredado del kirchnerismo.
Por un lado, está la iniciativa oficialista, que es impulsada por la senadora Patricia Bullrich, y rompe de fondo la lógica de la ley original de biocombustibles de 2006 al permitir que las grandes aceiteras puedan ser proveedores de los bio a las petroleras para los cortes obligatorios en las naftas y el biodiesel que se venden en el mercado interno, hasta ahora un negocio reservado a las empresas no integradas con aceiteras, en su mayoría de capitales argentinos.
El otro proyecto es el que impulsa el diputado cordobés Carlos Gutiérrez, que pretende reservar una porción del corte de hidrocarburos para esas empresas “no integradas” (antes llamadas pymes si bien ahora muchas son grandes).
Las grandes empresas multinacionales del biodiesel, que hoy están paradas por las limitaciones a las importaciones que trabaron Estados Unidos y la UE, se quejan de que estarían activas si pudieran vender a las petroleras en el mercado interno, prometiendo un precio más competitivo que el que ofrecen las no integradas. Las grandes empresas sostienen que los consumidores son los que pierden con la regulación ya que las petroleras deben comprar un bio más caro y lo trasladan al valor del surtidor.
Por el contrario, las no integradas dicen que las empresas multinacionales están paradas no por la ley de biocombustible vigente, sino porque el precio que ponen está subsidiado por el Estado nacional con las retenciones, y que por eso Europa y EE.UU. les cierran el ingreso.
Es más, sostienen que si se sacan las retenciones al aceite, las grandes y las chicas podrían competir como pasa en Europa y el resto del mundo. Para las no integradas, la desregulación que quiere el gobierno tendrá un efecto devastador para la industria nacional.
Como en Santa Fe están instaladas las multis y las no integradas, el gobierno provincial está necesitado de un proyecto que equilibre ambas posturas.
En lo que sí coinciden ambos proyectos es en elevar los porcentajes de los cortes obligatorios del bioetanol y el biodiesel para las naftas y el gasoil. Y también hay coincidencia de que el sistema actual amerita un urgente refresh. Por ejemplo, las empresas no integradas advierten que los precios fijados por el Estado (que además de repartir el cupo por empresa fija los valores de la operación) están muy retrasados.



