Enzo Copetti vive su momento de redención con el hincha de Central y lo hace a partir de goles, aquello por lo que se lo criticaba hace algunos meses. El delantero rafaelino lleva 4 goles desde el arribo de Jorge Almirón, la misma cantidad que había hecho desde mayo de 2024.
Sus números en el Canalla registran ocho gritos en 74 partidos, pero los últimos cuatro festejos se dieron en apenas dos meses. El primero fue ante Barracas a mediados de febrero, el siguiente en el clásico ante Newell's el 1 de marzo y el tercero el fin de semana ante Huracán. Ahora llegó el cuarto por Libertadores.
La presencia de Jorge Almirón fue determinante para que explote su buen momento. Copetti parecía estar fuera de Central cuando, antes de iniciar esta temporada, habló de la salida de Ariel Holan y anoche, en plena celebración copera, recordó aquel momento: “Me dijeron también que me tenía que ir, me cayó como un balde de agua fría. Que el entrenador anterior me diga que me tenía que ir después de haber hecho historia, de sacar 35 puntos, la verdad que no me gustó para nada. No lo entendí para nada, pero son decisiones que ellos toman. Después, lamentablemente, se lesionó Agustín (Módica) y me tocó quedarme y lucharla”.
El delantero fue consultado este miércoles por la noche sobre si vivía el mejor momento desde que llegó a Central: “La verdad es que me siento bien. Hay que seguir trabajando nada más. Yo creo que eso también simboliza lo que soy: un hombre que nunca deja de luchar. Estando bien, estando mal. Me toque o no me toque. Siempre voy a sumar desde donde esté”.
Y agregó: “El año pasado, en el segundo semestre, casi ni jugaba. Esto de haber hecho un semestre muy bueno me alegra”. Finalmente, cerró: “Yo sé que Dios también está un poco en eso, siempre te pone una piedra en su camino, pero está uno poder superarlo”.