En la terraza de un enorme edificio de barrio Tablada, mientras Rosario todavía crecía mirando de reojo a sus barrios obreros, funcionaba uno de los observatorios astronómicos más avanzados del país.

No estaba en una universidad ni en una institución científica tradicional. Funcionaba en la Biblioteca Popular Constancio C. Vigil, la experiencia social, educativa y cultural que durante los años 60 y 70 transformó la zona sur de Rosario con escuelas gratuitas, editorial propia, universidad popular, museo de ciencias naturales, guardería, centro recreativo y hasta un observatorio astronómico abierto a la comunidad.

Ahí, en pleno barrio Tablada, chicos y familias podían mirar la Luna, estudiar astronomía o participar de investigaciones sobre manchas solares conectadas con observatorios internacionales.

Todo eso se desmanteló tras la intervención dispuesta por la última dictadura militar y ahora, casi 50 años después, la comisión directiva de la Vigil asegura haber encontrado parte de aquel equipamiento científico desaparecido en el Complejo Astronómico Municipal.

La cúpula del observatorio de la Vigil.

La revelación derivó en un proyecto presentado en el Concejo Municipal de Rosario para que se restituyan las piezas y se investigue cómo ingresaron al patrimonio municipal.

“Cuando entramos el año pasado a la cúpula del observatorio municipal y vimos lo que había ahí, era claramente una foto de lo que había sido el observatorio de la Vigil en los años 70”, contó a Rosario3 Roberto Frutos, presidente de la institución.

Un observatorio de avanzada en barrio obrero

El observatorio fue inaugurado formalmente en 1969 y representaba una de las expresiones más ambiciosas del proyecto educativo y cultural de Vigil. El objetivo era acercar ciencia, educación y cultura a sectores populares históricamente excluidos.

Además del área pedagógica, el observatorio de la Vigil tenía un espacio destinado a la investigación científica que trabajaba conectado con redes internacionales de investigación astronómica. “La Vigil mandaba información al observatorio de San Miguel y desde ahí estaba vinculada con otros 20 observatorios del mundo que estudiaban las manchas solares. Estamos hablando de algo de avanzada para 1969”, señaló.

El equipamiento principal estaba compuesto por dos telescopios Zeiss: uno refractor de 150 milímetros y otro reflector de 300 milímetros.

Así era el telescopio doble de la Vigil.

También contaba con un filtro monocromador Lyot, una pieza extremadamente sofisticada para la época que permitía realizar observaciones solares directas.

El saqueo y el misterio del telescopio

El 25 de febrero de 1977, fuerzas policiales y militares comandadas por el represor Agustín Feced ocuparon el edificio de Vigil en el marco de la intervención dictatorial. Lo que oficialmente se presentó como un proceso de “normalización” derivó rápidamente en el desguace patrimonial de toda la institución.

Hubo despidos, venta de bienes, destrucción de material cultural y saqueo de equipamiento científico y educativo. En ese proceso desapareció el telescopio reflector de 300 milímetros junto al filtro Lyot y otros accesorios del observatorio.

Durante décadas, alrededor de esas piezas circularon rumores, recuerdos parciales y versiones contradictorias. De hecho, los interventores del momento habían acusado a alumnos del secundario de haberse robado los equipos.

El Observatorio Astronómico de la Vigil inaugurado en 1969.

La investigación que permitió reconstruir parte de esa historia fue realizada por la Vigil junto a la APDH y el área de memoria histórica de la institución. Según relató Frutos, el trabajo incluyó entrevistas a personas vinculadas tanto al observatorio de Vigil como al municipal, consultas formales a la Municipalidad y hasta documentación enviada desde Alemania por la empresa que había construido originalmente el observatorio.

En Argentina había solamente dos telescopios de este tipo. Uno estaba en el observatorio municipal y el otro en Vigil. La diferencia es que el de Vigil era doble, con un telescopio reflector de 300 milímetros acoplado. Entonces es fácil reconocerlo”, explicó.

Cómo llegó al observatorio municipal

La hipótesis reconstruida por Vigil es que entre 1980 y 1982 un grupo de personas relacionadas con el mundo de la astronomía y la física desmontó el equipamiento y lo trasladó al observatorio municipal para preservarlo del abandono y deterioro.

“Cuando intervienen la Vigil, el observatorio quedó abandonado y era prácticamente un palomar, estaba lleno de mugre y todo al descubierto. Estas personas desmontan el equipamiento para preservarlo”, sostuvo Frutos.

En esa misma línea ahondó el director del Complejo Astronómico Municipal de Rosario, Sebastián Bosch, quien recordó que el traslado de objetos para preservarlos “era una práctica bastante frecuente” durante la intervención militar.

“Parte de la colección del museo de Ciencias Naturales fue para el museo Ameghino de Santa Fe y otra parte al museo Gallardo. Cuando se empieza con la recuperación de la Vigil lo que se hizo fue empezar a restituir los ejemplares del museo de Ciencias Naturales. Es decir, era una práctica habitual la de poner al resguardo los objetos para que no los desmantelen”, explicó.

Desde la institución aclaran que no buscan responsabilizar a quienes realizaron ese traslado (muchos de ellos ya fallecidos) sino reconstruir qué ocurrió con los bienes saqueados durante la intervención.

El punto clave apareció cuando la Municipalidad respondió un oficio enviado por la Fiscalía Federal que investiga delitos económicos cometidos contra Vigil durante y después de la Dictadura. Según explicó Frutos, la Secretaría Legal y Técnica reconoció que esos equipos se encuentran en el Complejo Astronómico Municipal y que figuran incorporados como una donación realizada a fines de los años 70.

El propio Bosch detalló que, según los registros patrimoniales municipales, el filtro Lyot figura ingresado como donación en 1978 y el telescopio reflector en 1994, aunque aclaró que el equipamiento estaba en el observatorio desde mucho antes.

“En algún momento formalizaron el trámite de ingreso de esa manera. Pero el objeto estaba acá apenas se intervino la Vigil”, sostuvo.

Sin embargo, no existiría documentación respaldatoria que permita determinar quién realizó esa donación ni bajo qué procedimiento administrativo ingresaron al patrimonio municipal.

“Lo que nosotros decidimos fue presentar un proyecto al Concejo porque la normativa vigente dice que los bienes donados al municipio tienen que ser aprobados por el Concejo municipal”, explicó Frutos.

El pedido de memoria y restitución

El proyecto ingresado solicita la restitución del telescopio reflector Zeiss de 300 milímetros y del filtro monocromador Lyot. Además, pide que se abra una investigación sobre cómo ingresaron esos bienes al patrimonio municipal y un estudio técnico para determinar si el equipamiento puede volver a instalarse en el observatorio de Vigil.

Actualmente, el observatorio volvió a funcionar después de años de abandono gracias a un proceso de recuperación impulsado junto a docentes e investigadores vinculados al Instituto Politécnico Superior y la Facultad de Ingeniería de la UNR.

Aunque lograron recuperar parte de la estructura y volvieron a abrir la cúpula para observaciones astronómicas, todavía faltan piezas fundamentales.

El Observatorio de la Vigil volvió a funcionar en 2024. (Biblioteca Vigil)

“No solo faltan el telescopio de 300 y el filtro. También faltan oculares, portaoculares y otros elementos que no sabemos dónde están”, señaló Frutos.

Aunque aclaró que no puede tomar una decisión unilateral sobre la restitución y que deberá esperarse lo que determine la Justicia o el Concejo, Bosch dejó una definición contundente sobre el reclamo: “Si la Vigil lo puede tener funcionando en su observatorio y es de Vigil, como todo parecería indicar que es, no cabe ninguna discusión”.

Pero para Vigil, el reclamo no pasa solamente por recuperar un telescopio. “Lo primero en cualquier política reparatoria es la verdad, saber qué pasó y que el Estado se haga cargo de lo que ocurrió. Y si técnicamente no puede recuperarse, al menos que quede explicado públicamente cuál es el origen de esas piezas y la historia que tienen detrás”, concluyó Frutos.