La angustia de la familia de Jairo Beccaria, el malabarista rosarino de 34 años asesinado en el norte de Brasil el 4 de marzo último, sumó un nuevo y doloroso capítulo. Tras lograr visibilizar el caso y comenzar una colecta para cubrir los altísimos costos de repatriación, ahora chocan contra un muro burocrático: la falta de una firma judicial que les permita traer los restos de Jairo de regreso a Rosario.

A través de una campaña pública y un video difundido en redes sociales, su madre, Jorgelina, y su hermana, Isabella, hicieron un llamado a la solidaridad y a las autoridades para agilizar los trámites. "Para mí, mi hijo no es un número ni un caso, es mi hijo", sentenció su madre este miércoles en diálogo con El Tres.

Según explicó Isabella, la hermana, todos los procedimientos legales, peritajes e instancias de verificación por parte del Instituto Médico Legal local ya fueron completados. No hay necesidad técnica de que el cuerpo permanezca en João Pessoa, pero el traslado sigue bloqueado.

"Ya enviaron todo a los jueces y al Ministerio Público diciendo que no hay necesidad de que permanezca el cuerpo ahí. Lo único que nos falta es la firma del juez, que ya tiene todos los avales", detalló la joven. La familia lleva más de diez días esperando ese documento, describiendo la espera como "una tortura" diaria.

Jairo practicaba slackline en las calles de Rosario.

El límite de la vía diplomática

A pesar de las gestiones realizadas ante la Cancillería y el Consulado Argentino, la respuesta que recibieron es que el margen de intervención estatal se agotó. Actualmente, todo depende de que el Ministerio Público de Paraíba emita la autorización final para que la Justicia brasilera decida.

"Nos dijeron que ya no pueden intervenir, que hay que esperar. Es muy difícil transitar por todo esto solamente para despedirse de un hijo", lamentó Jorgelina en el video, con la mirada fija a la cámara, pidiendo simplemente poder despedirlo en su ciudad.

De las esquinas de Rosario al mundo

 

Jairo no era un desconocido para los rosarinos. En 2019, su nombre estuvo en el centro de un debate mediático por hacer slackline (caminar sobre una cuerda tensa) en el semáforo de 27 de Febrero y Corrientes. Aquel "escándalo" que protagonizó junto a funcionarios municipales no era más que su forma de defender el arte callejero y juntar el dinero que funcionaba como su "pasaporte" para viajar.

Con su mochila y su escalera a cuestas, Jairo recorrió varios países llevando su rutina de 40 segundos. Lamentablemente, ese espíritu errante terminó en tragedia en João Pessoa, donde fue víctima de un ataque a tiros. Su entorno sostiene que fue confundido por otra persona en medio de una disputa de facciones de la que él era ajeno.

"No pedimos nada que no sea correcto, es una cuestión de humanidad", cerró Isabella el reclamo de la repatriación para que Jairo pueda descansar en casa.