La usurpación británica en las islas Malvinas del años 1833 no solo interrumpió la comunidad argentina que se había establecido en 1826, sino que derivó en el exterminio de un animal dócil y único del lugar. El guará, un zorro autóctono, fue el primer mamífero extinguido por la acción del hombre en el continente.

En el marco de un nuevo aniversario de la guerra y del reclamo por la soberanía nacional, el escritor y primer director del Museo Malvinas, Jorge Giles, repasó la historia del zorro o lobo de las islas y recuperó su valor simbólico.

Giles incluyó parte de esa investigación en su libro “El Gaucho Rivero. Padre de la Causa Malvinas”. Recordó que el propio Charles Darwin, al recalar en Malvinas a bordo del Beagle, registró la mansedumbre del animal. 

El naturalista predijo que pasaría a estar “entre los animales desaparecidos de la superficie de la tierra”. No se equivocó: el último guará fue cazado a tiros en 1876 por los ocupantes.

Un pariente cercano en Santa Fe

 

Silvina Gutiérrez, bióloga y ex integrante del equipo de investigación del Museo Malvinas, señaló a Rosario3 que diferentes estudios confirmaron que el aguará guazú es el "pariente vivo más cercano" del zorro malvinero.

El guará tenía unos 90 centímetros de largo y un pelaje muy tupido, adaptado para sobrevivir a los inviernos del Atlántico Sur. La especialista citó trabajos del investigador del Conicet Francisco Prevosti, quien detalla que fue el único cánido sudamericano que desapareció tras las grandes extinciones del Pleistoceno.

“Análisis genéticos utilizando ADN de especímenes conservados en museos —entre ellos uno enviado por Darwin— develaron que el pariente vivo más cercano es el aguará guazú (Chrysocyon brachyurus), ese particular zorro de largas patas que habita en el nordeste de Argentina” (y en Santa Fe), explica el informe científico (publicado en la prestigiosa revista Nature).

"Cuánto nos costó la usurpación"

 

El guará habitaba las islas mucho antes que los colonos británicos y que la propia comunidad argentina de Luis Vernet. Era un animal amigable, compañero de los gauchos, casi como un perro.

“Los gauchos lo empezaron a llamar así por su parecido con el animal que conocían de sus tierras. El guará de Malvinas no era tan alto como el aguará guazú, pero lucía similar por su pelaje y su docilidad”, contó Giles en diálogo con este medio.

Un ejemplar de aguará guazú liberado este año en Santa Fe

“Era tan tímido como el aguará guazú  –sigue el escritor y ex diputado nacional–. Entonces, a Darwin le llamó la atención eso, cómo se acercaban, como si fuesen un perro doméstico pero en tierra salvaje. Los británicos llegan en 1833 y mucho después, unos diez años más tarde, comienzan a matarlo para vender su cuero, su pelaje, para llevárselo. Así como se valieron de la grasa que sacaban de nuestros lobos de mar –mal llamados focas– para iluminar las callecitas de Londres, y por eso casi llegaron a exterminarlos, también se deciden a exterminar el guará”.

El guará de Malvinas, un primo del aguará guazú que vive en Santa Fe.

—¿Por qué toman esa decisión si al mismo tiempo decían que eran amigables?
—Le inventaron una causa: que era peligroso para la hacienda, que atacaban al ganado. Mentira, porque el guará era un animal que en su nacimiento, hablando de quizás miles de años, no conocía el animal de sangre caliente u otros mamíferos que no eran propios de la isla. Vivía de cazar los peces que se arrimaban a la costa, comía caracoles o cazaba pingüinos. No era peligroso para nadie, al contrario, era absolutamente dócil. Se proponen una campaña de exterminio.

–¿Qué pasó con la especie?
–Tristemente, en las revistas de ciencia biológica, como la revista Nature y otras que son top en el mundo de los científicos de la biología, hay un ranking. Y nosotros somos los primeros en figurar: el primer mamífero extinguido por acción del hombre, dice ese ranking, es el guará de Malvinas. Fijate vos cuánto cosas nos costó esa usurpación.

—¿Quedó algún registro de ese animal?
—Nosotros, cuando creamos el Museo Malvinas (inaugurado en 2014), hicimos todos los intentos habidos y por haber por recuperar algo, y en todos fracasamos. Dignamente fracasamos. Escribirnos a través de la Cancillería al Museo de Londres, al Museo de Holanda, también a Alemania. Teníamos datos de que allí hay restos momificados o cuero del guará que se llevaron los ingleses de Malvinas. Teníamos la utopía de traerlo porque nos corresponde, porque nosotros somos los dueños de eso, y hablar con gente que está en el campo de la biología y la genética, de que quizás era posible todavía extraer algún ADN. Era una locura linda que tuvimos y la seguimos teniendo, que algún día se pueda cumplir. Por supuesto que no nos contestaron.