Uno de los integrantes del triunvirato que conduce la Confederación General del Trabajo (CGT) es de Santa Fe. Se trata de Jorge Sola (del sindicato del Seguro) que vive (vuelve todos los fines de semana) en la ciudad de Venado Tuerto. Después de haber cerrado el año en el que encaró el nuevo desafío de conducir la central obrera, enfrenta el 2026 con el desafío de la reforma laboral y la pérdida de puestos de trabajo en distintos sectores, entre otros temas.

En un mano a mano con Rosario3, el sindicalista sostuvo que el denominado proyecto de modernización laboral “no va a generar más empleo” y pidió por una “reforma tributaria pensada hacia la producción”.  Según los números que maneja la central obrera “se perdieron 270 mil puestos de trabajo” en números netos, entre los que generaron y los que ya no están. Además, le reclamó al gobernador Maximiliano Pullaro un encuentro a solas a: “Su agenda debe estar demasiado ocupada”, lo chicaneó.

Sola (59 años) es uno de los tres integrantes de la máxima conducción de la CGT junto al camionero Octavio Argüello y Cristian Jerónimo (sindicato del vidrio). Fue secretario de Prensa de la organización y es el hoy el secretario general del gremio que nuclea a los agentes de las compañías de seguro.

Jorge Sola en su despacho en la CGT. 

–¿Cómo terminó el 2025 y cómo empezó el nuevo año?
–Con enormes preocupaciones desde lo social, lo laboral y lo económico. Vemos una caída del poder adquisitivo de los trabajadores formales e informales, una caída de los empleos, con pequeñas y medianas empresas que sufrieron deterioros. Hay mucha preocupación porque esto se da desde hace dos años y se ha profundizado, encima no vemos un horizonte de inversión productiva. Sumado a eso, un proyecto de reforma laboral que conculca una enorme cantidad de derechos individuales y colectivos de trabajadores que nos pone en alerta para impedir que se dé la votación.

–¿La cuestión del empleo será uno de los ejes de este año?
–Lo es desde hace tiempo. Vemos que un proyecto político como el del presidente Javier Milei no tiene en su discurso ni en su accionar un proyecto de inversión productiva, sino que se trata de una búsqueda de anclaje económico-financiero y un equilibrio fiscal que nos parece bien pero no hay una búsqueda de generación de empresas y más empleo. Empoderado tras las elecciones de medio término, el avance hacia las reformas no tiene en cuenta al pequeño y mediano empresario, inclusive del interior, que necesita ayuda para invertir y generar empleos. Antes que la reforma laboral –que no va a generar más empleo– debe estar la reforma tributaria pensada hacia la producción, aunque no figure entre las prioridades.

–¿Cómo impacta la caída del empleo en una zona como el gran Rosario?
–El gran Rosario, como también la zona de Villa Constitución y San Nicolás con enorme cantidad de fábricas de metalmecánica, registra una caída en las obras privadas y públicas. Hace unos días hablaba con un desarrollador inmobiliario y me decía que construir era más caro que el valor de venta y eso ha frenado la actividad. La desmejora del empleo es una realidad ya que se perdieron alrededor de 270 mil empleos formales, algunos de ellos pasaron a la  informalidad y, de esos varios, al desempleo directamente. 

–Pero Milei dijo que se crearon unos 250 mil nuevos puestos de trabajo en lo que va de su gobierno.
–Es que esto tiene dos miradas. El neto es de 270 mil empleos que se perdieron, ese el neto entre lo que se crea y lo que se pierde. Es lo mismo que con las 20 mil pymes que se perdieron, eso es el neto. No mirar la realidad desde ese lugar me suena preocupante. Creer que se crearon mucho trabajo y nuevas actividades es algo que no está sucediendo. Lo real es que la gente tiene que trabajar más para tener mejor poder adquisitivo o tiene otro trabajo si es que tiene suerte de conseguirlo. Otra mirada sectorizada es la creación de trabajo en áreas como la energía, que queda lejos de Santa Fe o del conurbano bonaerense, y eso no derrama. De los 270 mil puestos de trabajo que se perdieron, toda la inversión a través del RIGI generaría solo 10 del por ciento de lo que se cayó.

La CGT votó a los integrantes del triunvirato en noviembre pasado.  

La reforma laboral

–¿No hubo contactos con el gobierno nacional para consensuar cambios al proyecto enviado al Congreso y que fue rechazado por la CGT?
–No hemos tenido contacto después del encuentro con (la senadora nacional) Patricia Bullrich como presidenta de la comisión de Trabajo del Senado. Es un ámbito casi formal y permite poco aportar ideas. Los dos actores del mundo de la producción y del trabajo, que son los empleadores y los trabajadores, deben estar sentados junto al poder político para dar una mirada sobre la modernización del mundo del trabajo. Es un camino más largo, pero no ha sucedido. No hemos participado en la elaboración del proyecto de ley a pesar de habernos reunidos con muchas pymes, incluso de Santa Fe, y se ha aplicado un criterio muy alejado del mundo del trabajo y la producción. (El proyecto del gobierno) parece ser más una experiencia de laboratorio. Sí, hemos tenido reuniones con gobernadores a pedido nuestro como con (el chaqueño) Zdero, (el chubutense) Torres y (el santafesino) Pullaro y con peronistas como (el bonaerense) Kicillof. Logramos un pequeño triunfo táctico que (el proyecto) no se trate en diciembre pasado a las apuradas y veremos si nos escuchan antes de las (sesiones) extraordinarias de febrero.

–¿Qué impresión se llevaron del encuentro con los gobernadores?
–Expresamos nuestras miradas y nuestras críticas, creemos que hay muchas cosas que son inconstitucionales. Nos escucharon con atención, comprendieron nuestros reclamos y se pusieron a disposición para hablar. Esto no significa nada, ni que estén con nosotros o vayan a impulsar otro proyecto. 

–¿Ha podido charlar a solas con el gobernador de Santa Fe sobre la reforma laboral?
–Lamentablemente no he tenido otro contacto de manera personal con Pullaro siendo el gobernador de Santa Fe y yo viviendo y regresando los fines de semana a Venado Tuerto. No he tenido posibilidades que me reciba a solas. Solo estuvimos en una reunión con varios compañeros del Consejo Directivo en la Casa de Chubut (en Buenos Aires) junto a otros gobernadores. No he tenido oportunidad de otro encuentro a solas o través de una charla telefónica pese a que se lo he pedido. Evidentemente su agenda debe estar demasiado ocupada porque no he tenido la oportunidad que me recibiera. 

–Ahora ustedes como CGT, a través de la presencia del dirigente Gerardo Martínez (Uocra), participaron del Consejo de Mayo donde se trató la reforma laboral.
–No fuimos escuchados claramente. Lo mismo le dije a Bullrich cuando me lo preguntó. Me parece importante que se sepa todo lo que se dijo por parte de los distintos sectores y desde la CGT se dejó en claro que los proyectos iban en contra de los derechos de los trabajadores y que tenían un sesgo ideológico que buscaban dar por tierra a los adversarios políticos. Esto está puesto en el papel en la página 288 del Consejo de Mayo donde aparece la posición de la CGT y desde ahí decimos no aportar más nuestra mirada. No tuvo mucha atención lo que se allí se planteaba de parte del movimiento obrero.

 La CGT advirtió con un paro nacional si avanza el proyecto de reforma laboral. (Reuters)

Otros temas

–¿Cuál es el estado de las obras sociales sindicales en esta coyuntura?
–Hay una preocupación enorme sobre la prestación de salud en la Argentina. El sistema está apoyado sobre tres ejes: uno es el sector público que está muy decaído por el famoso no hay plata y eso significa no generar recursos para la salud, otro es el privado que está pensado para quienes pueden acceder económicamente, y el nuestro que es el sistema solidario golpeado por la caída de trabajo genuino y el poder adquisitivo y muchas obras sociales no están en condiciones. En esta supuesta ley del mercado, hay cosas que quedan a la vista del mejor postor y eso provoca un desequilibrio en la vida del trabajador. Encima, es mucha la deuda del Estado hacia las obras sociales que estamos reclamando y eso también es un reflejo que este gobierno pocas veces abre los despachos para escuchar los reclamos, no solo desde a la dirigencia gremial sino también del empresariado.

–¿Qué significa que un dirigente santafesino pueda estar en la conducción de la central obrera?
–Habla de una mirada de renovación, de entender la demanda de la sociedad no sólo al poder político sino a todas las organizaciones. La CGT tomó nota de eso y hay una gran renovación en los distintos gremios. Que haya alguien del interior en la conducción máxima me parece que puede aportar una mirada distinta del mundo del trabajo, diferente a esa mirada Amba-centrista, ya que desde el interior se ve de otro. Es fuerte el aporte que podemos hacer. Conozco a los empleadores que tienen pymes en el interior, desde ese lugar podemos contribuir siempre con el eje puesto en una asociación estratégica entre el capital y los trabajadores. Tenemos una agenda propia que podemos llevar adelante en los cuatro años de mandato.