Javier Milei volvió a cuestionar a la selección argentina por la bandera de las Islas Malvinas que el plantel exhibió tras la victoria frente a Inglaterra en la semifinal del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026. El presidente sostuvo que el fútbol no debe mezclarse con cuestiones políticas y defendió que la recuperación del archipiélago debe buscarse exclusivamente por la vía diplomática.
Durante una entrevista, el mandatario recurrió a una comparación con Elvis Presley para respaldar su postura. "Fue consultado por la guerra de Vietnam en una entrevista. Él le dijo que no opinaba de política, que es alguien que se dedica al entretenimiento". Luego profundizó su argumento y expresó: "No está bueno mezclar agua con aceite, es un deporte, un juego".
Además, destacó la postura del entrenador del seleccionado: "Estoy en la misma línea que manifestó Scaloni". Más adelante, diferenció el rol de los futbolistas del de los dirigentes y señaló: "Los jugadores lo pueden hacer, por las emociones del momento. Eso no le puede pasar a un político, porque puede haber declaraciones similares a declarar una guerra".
Otro de los pasajes que más repercusión generó fue su referencia a Diego Maradona y los históricos goles frente a Inglaterra en México 1986. "Hay que guardar la compostura. El gol de Maradona a los ingleses, cualquiera de los dos, no nos devolvieron las Malvinas", afirmó.
También aseguró que su gestión avanzó en el reclamo internacional por la soberanía de las islas. “El avance en la recuperación lo hicimos desde la diplomacia. Hicimos que la ONU obligue a Inglaterra a que se siente a hablar; eso ya sucedió. Es tal la forma en que hacemos el trabajo diplomático que Estados Unidos se manifestó a nuestro favor; China y parte de Inglaterra lo consideran”, aseveró.
Las declaraciones se suman a las que había realizado días atrás, cuando también criticó la decisión del plantel campeón del mundo de celebrar con el tradicional "Las Malvinas son Argentinas" tras el encuentro frente al seleccionado inglés. En aquella oportunidad sostuvo: "Los jugadores no son parte de la diplomacia. Es un actuar imprudente".
E insistió en que el reclamo de soberanía no debe vincularse con un partido de fútbol. "Afortunadamente, esas frases impertinentes corresponden a personas intrascendentes a las que nadie les da importancia. No hay que mezclar. Un partido de fútbol es un partido de fútbol. Ciertos errores son inadmisibles. Las Malvinas son argentinas y las vamos a recuperar en el plano diplomático", concluyó.