Espejito, espejito. La mirada que se tiene sobre el propio cuerpo no suele coincidir con la que devuelve el reflejo. Por el contrario, está influenciada por valoraciones sociales y culturales que agitan la subjetividad y que, además, se concentran en un espacio y en un tiempo. ¿Qué vemos cuándo nos vemos? ¿Qué vínculo establecemos con el cuerpo? Estimulados por una encuesta en ese sentido, lanzada por la organización Anybody a nivel nacional, Rosario3 busca profundizar sobre la conexión actual que rosarinos y rosarinas mantienen con la corporalidad, en medio de exigencias estéticas, conceptos renovados de salud y el vertiginoso ritmo de las redes sociales. Para ello, consultó a diversas voces que aportaron información, cuestionamientos y nuevos interrogantes.

Bruno Riboldi es ingeniero agrónomo, productor agropecuario y empresario. También, agroinfluencer a través de La Joya.agro.

 Bruno Riboldi en pleno campo de girasoles (Instagram)

Sus frases destacadas

*Creo que Rosario te lleva a cuidarse físicamente y eso, a la salud mental.

*Empecé a entrenar todos los días y considero que ya sea salir a caminar, correr o hacer un deporte, a diario –no hace falta que sea competitivo, pero sí sí hacerlo todos los días– eso solo acomoda la comida y el sueño.

*Cada cada 2 km tendría que haber un centro de entrenamiento gratuito.

*Si alguien sube una foto, hace una selección de lo que le muestra a los demás, eso empieza a trabajar muy fuerte en la cabeza de la gente y muchos se obsesionan.

*Hay chicos, chicas, hombres y mujeres que empiezan a sentirse feos al verse en las fotos bajo una gran exigencia.

*Tengo hecha la depilación definitiva porque me es más cómodo para entrenar, sin tener ningún problema del qué dirán siendo un referente del agro

*Los varones se han sacado un montón de prejuicios de encima.

*Aunque me gusta verme bien en los videos, la realidad es que en la mayoría estoy en una situación de campo, con animales o con máquinas y donde yo soy lo último.

La entrevista

–¿Cómo ves el vínculo de los rosarinos y rosarinas con sus cuerpos?

Creo que Rosario sí es una plaza en donde a la gente le gusta cuidarse, donde la estética es importante, y al estar conectada con el río, es una se una ciudad en donde el deporte es vital. A la gente le gusta entrenar, siempre por bulevar Oroño, por Pellegrini, en los parques hay gente entrenando. Creo que Rosario te lleva a cuidarse físicamente y eso, a la salud mental.

–¿Cómo es en tu caso? ¿Cómo es ese lazo siendo un influencer?

–Tengo 35 años y siempre hice vida de club, de chiquito iba a Provincial, después fui a Gimnasia y Esgrima. Hice rugby 10 años ahí, después hice deportes en el río, mucho tiempo corrí por la ciudad. Mi mamá era maratonista, siempre hice deporte y me gusta estar entrenado y me gusta verme bien, pero más que nada por una cuestión de salud mental, no tanto por la parte estética. La realidad es que la mayoría de los videos que yo hago, estoy en el campo, todo sucio, lleno de tierra y hay viento. Entonces, le pongo todo el foco al contenido. De hecho, siempre cuento que ser influencer de campo de agro es difícil porque siempre estás mal vestido y lleno de tierra.

 Ejercicio físico en espacios públicos de Rosario (Alan Monzón)

–¿El ejercicio mejora tu salud mental?

–Para mí el entrenamiento realmente es clave, me gusta mucho inculcarle a la gente y siempre cuando veo a alguien que no está de buen ánimo le digo «Entrénate». Empecé a entrenar todos los días y considero que, ya sea salir a caminar, correr o hacer un deporte, a diario –no hace falta que sea competitivo, pero sí sí hacerlo todos los días– eso solo acomoda la comida y el sueño. Y descansar para la cabeza es clave y estar bien alimentado para el cuerpo también. Es sentirse bien con uno mismo, estar bien, tener ganas de hacer cosas y de nuevos desafíos.

–¿Advertís alguna obsesión con lo estético?

–Todos los excesos son malos, pero un exceso de entrenamiento es mejor que un exceso de sedentarismo. En Rosario hay muchos clubes y espacios verdes o corredores para hacer deporte.Incluso, me gustaría que hubiera más centros de entrenamientos públicos, para hacer calistenia, que es un entrenamiento con tu propio peso. Cada cada 2 km tendría que haber un centro de entrenamiento gratuito. Aparte, alrededor se arman espacios lindos porque cuando hay gente entrenando, al lado hay alguien que está tomando mate y no una cerveza. Todo lleva a un estilo de vida que es mucho mejor.

Sí veo un exceso de entrenamiento, pero no en los clubes o en las calles de la ciudad sino en las redes sociales. Me imagino que una persona normal  va al club y capaz que la ven 10 personas, pero si sube su entrenamiento a una historia la ven 60. Las redes potencian lo que mostrás, y ahí se empieza a mezclar todo. Si alguien sube una foto, hace una selección de lo que le muestra a los demás, eso empieza a trabajar muy fuerte en la cabeza de la gente, muchos se obsesionan demasiado, empiezan a usar filtros, capaz que tardan 15 minutos para elegir qué foto compartir, mirando cada detalle, es como si fuese un espejo que le vas a mostrar al resto de la gente. Entonces, ahí surge una confusión mental, una obsesión totalmente negativa y que también impacta en el ánimo de las personas. Hay chicos, chicas, hombres y mujeres que empiezan a sentirse feos al verse en las fotos bajo una gran exigencia.

Los varones cuidan su estética dejando atrás prejuicios, apuntó Riboldi. (Gémini)

–¿Hay más exigencia estética que recae en el varón? Se ven cuerpos trabajados en el gimnasio, depilados, chicos con determinados cortes de pelo y ropa.

–Todo lo contrario, no es una exigencia sino que se abrieron un montón de puertas. Antes el hombre era dejado, sin importarle tanto la parte estética y después tenías el físico culturista o el patovica todo armado. Siento que hoy eso se niveló muchísimo porque todos los varones se cuidan, entrenan, practican un deporte. Dicen «Bueno, ¿yo qué hago, salgo a correr, me corto el pelo?» Hay varones que se tatúan, se hacen depilación definitiva, cada cual lo que le guste. Yo, por ejemplo, tengo la depilación definitiva porque me es más cómodo para entrenar sin tener ningún problema del qué dirán siendo un referente del agro. Antes, ¿cómo una persona de campo iba hacer algo así?. Y yo lo hice, incluso en los videos que estoy en cuero se nota y nunca recibí ningún comentario negativo diciendo cómo es que estás depilado.

O lo mismo con los tatuajes. No tengo problemas con eso. Creo que el hombre le empezó a dedicar mucho más tiempo, energía y plata a sí mismo. Hoy hay varones que se ponen botox, se ponen ácido hialurónico cuando antes solo se iba a cortar el pelo una vez al mes. Hoy el varón se va a comprar ropa y usa perfume y creo que está bien. Se ha sacado un montón de prejuicios de encima.

Yo tengo un montón de amigos que no les gusta ir al gimnasio. Entonces, si no te gusta, anotate en un grupo de running, cortate el pelo una vez por semana, comprate ropa como la gente y vas a ver cómo te sentís bien y mejora tu entorno.

–¿Cómo volcás todo esto a la hora de hacer tus posteos?

–Yo siempre le doy mucha importancia al contenido y, principalmente, a lo que estoy explicando en ese momento. Aunque me gusta verme bien en los videos, la realidad es que en la mayoría estoy en una situación de campo, con animales o con máquinas y donde yo soy lo último. Mi estética es lo último que importa y se nota cuando ves la cuenta. Creo que podría hacerlo y explotarlo más pero no lo hago y me gusta que así sea. A veces que termino de grabar y me doy cuenta que tenía la cara llena de tierra. Y digo a los que me graban «¿Cómo no me avisaron?». Bueno, ya está, listo, quedó así y así se sube.