“Lo que te más te pega no es lo que ves sino los familiares que nos ven a nosotros como esperanza. Hay gente que no va a poder recuperar a sus famliares para despedirlos aparte del trauma de sufrir lo que es perder todo y no saber que les va a pasar con sus vidas”.

Luciano Salazar lleva 20 años de bombero voluntario. Se puede decir que lo había visto todo tras arriesgar su vida en el rescate tras la explosión en Rosario del edificio de calle Salta 2141. Pero no. Este domingo regresó de Venezuela a donde voló junto a la  brigada USAR (Búsqueda y Rescate Urbano) para  colaborar con la búsqueda de los cuepos a días de producirse un doble terremoto en el que murieron unas 4500 personas.

Este domingo los 40 brigadistas santafesinos y sus perros de búsqueda volvieron al país y fueron recibidos por autoridades en la sede de la Federación Santafesina de Bomberos Voluntarios en Gálvez. En la ciudad, bomberos organizaron un recibimiento especial para el contingente desde el ingreso, por la autopista Rosario-Santa Fe, hasta el Cuartel Central. A horas de ese emotivo recibimiento, Salazar visitó el estudio de Radiópolis (Radio 2).

“La magnitud de lo que ocurrió es lo que me sorprendió. Por lo de calle Salta 2141 me tocó vivir eso del silencio total. Acá fue silencio y oscuridad de un pueblo, la gente deambulando sin destino porque perdió todo y uno no puede dejar de ser empático con eso”, sostuvo.

De acuerdo a lo que explicó, la llegada de la brigada al lugar del desastre fue 10 días después del doble sismo “con posibilidades de vida menores”. Su labor fue la de búsqueda de sobrevivientes y cuerpos con
equipos con scanner debajo de escombros. Sin embargo, la acción de los tres perros que llevaron fue la más eficiente: “No hay tecnología que los supere”, valoró.

 Imagen de uno de los perros rescatistas (Gobierno de Santa Fe).

“Nos hubiese gustado ayudar más, hay mucho por hacer”, indicó el brigadista. Es que tal cual manifestó, las tareas de remoción de escombros es titánica. “Esto no tiene precedentes, el primer sismo rompió y el segundo derribó. Es como si los edificios de 27 de Febrero y Lagos multiiplicados por diez veces se vinieran todos al piso”, graficó y mencionó que se estima que las acciones concluirán en unos 6 meses.

Y consideró acerca del desempeño del Estado venezolano en la tragedia: “En la etapa que llegamos dio tiempo para que muchas cosas se acomodaran, pero ningun pais está preparado para lo que ocurrió ni las mejores edificaciones porque un doble sismo te demuele. Sobrepasa a cualquiera”, observó.

Otro impacto

El bombero voluntario admitió que los rescatistas además de entrenar sus cuerpos, se preparan psicológicamente para enfrentar situaciones extremas. Consultado al respecto, contó que en una oportunidad, debieron cavar una profundidad de unos 8 pisos para alcanzar un estacionamiento en el que se suponía que podían hallar los cuerpos de unos niños.

“Les tuve que decir a los tíos que nuestro trabajo llegaba al fin y no podíamos seguir porque solamente se hubiese podido con una maquinaria pesada, una grúa que saca todo. Entonces, uno lo relaciona con las personas de su entorno, por eso hay un equipo de psicólogos que nos acompaña siempre”, indicó.

“Me costó mucho calle Salta –reveló a continuación–, después de meses me levantaba a las 3 para ir a trabajar allá. Y no da verguenza decoirlo porque tuve que laburar para eso”, confió.

Y concluyó: “Lo que más te pega no es lo que ves sino los familiares que nos ven como esperanza. Hay gente que no va a poder recuperar a sus famliares para despedirlos aparte del trauma de sufrir lo que es perder odo y no saber qué les va a pasar con sus vidas”.