El jefe de fiscales de Rosario Matías Merlo informó por escrito que reforzó el equipo de trabajo que deberá esclarecer la denuncia contra tres psicólogas que, aparentemente, confeccionaron informes de abuso infantil –algunos de ellos, similares– que terminaron alejando a padres de sus hijos.
La presentación, que fue hecha en septiembre del año pasado por un grupo de abogados –Viviana Cosentino, el ex ministro de Justicia provincial Juan Lewis, la ex camarista Carina Lurati, Froilán Ravena, Ramiro Coso, José Nanni, Estela Marelli y Adriana Torchio– y recayó en manos de la fiscal Guillermina Aiello.
Ante la falta de “celeridad” –a criterio de los denunciantes–, los abogados que firmaron el escrito pidieron el apartamiento de la fiscal. Merlo rechazó la solicitud al interpretar que no existen “motivos suficientes” que afecten la objetividad o eficacia en su desempeño.
Merlo también indicó que decidió agregar a las fiscales Guillermina Torno y Bárbara Glikman para que intervengan en el legajo.
La denuncia fue dada a conocer la pasada semana, cuando los propios abogados brindaron entrevistas ante distintos medios de comunicación en los que afirmaron que las psicólogas P.B.A., G.R.S. y N.V.A. elaboraron una serie de informes de abusos infantiles falsos para desvincular a los niños de sus padres.
De acuerdo a los detalles aportados en el escrito, en las presentaciones las profesionales llegaron a usar observaciones textualmente idénticas para distintos pacientes, que sugieren la utilización de “formularios prearmados” para este tipo de situaciones. Un caso puntual fue el de Pablo Barra, quien perdió el contacto con su hija hace más de siete años y luego resultó absuelto en primera instancia. La revisión de dicho fallo se hará el próximo viernes, en una audiencia que encabezará el camarista Javier Beltramone.
Para los abogados, las conductas de P.B.A., G.R.S. y N.V.A. se dieron en el marco de una presunta asociación ilícita que tiene por objeto emitir “falsos informes de menores cuyos progenitores hayan realizado denuncias por abuso, a fin de poder sostener falsas acusaciones y evitar de esta manera que el otro progenitor pueda tener contacto con sus hijos”.
Los representantes de los padres denunciados –en algunos casos con causas archivadas y desarchivadas producto de los mencionados informes de las psicólogas– señalaron que, en los procesos iniciados en contra de sus clientes, hallaron “patrones en común que se repiten, donde se advierten numerosas irregularidades tanto en sede penal como en el fuero de Familia, causando un grave perjuicio”.
“Lo más grave es que, en este derrotero procesal, existen personas que estarían lucrando con esta situación, emitiendo informes donde se repiten supuestos indicios de abusos sexuales sin ningún rigor técnico y que se asemejan más a formularios prearmados que a un análisis profundo y serio de cada problemática”, sostuvieron.
“Estos informes, que en ocasiones defienden en las declaraciones testimoniales brindadas en juicio o ante la fiscalía, contienen llamativas coincidencias en las conductas descritas como realizadas por nuestros hijos, que parten en todos los casos del relato de sus madres, sin que antes de comenzar a tratarlos se haya requerido nuestro consentimiento o se nos haya entrevistado para conocernos y escucharnos”.
En ese marco, el penalista José Nanni señaló en el medio RTS que, a partir de un relevamiento propio, detectaron reiteraciones que se replicaban en distintos expedientes.
“Haciendo un relevamiento y conversando con distintos colegas, fuimos encontrando muchas coincidencias –por no decir situaciones idénticas– que se repetían en todos los informes y que eran utilizados para impulsar denuncias penales y las correspondientes demandas civiles para privar a los padres del contacto con sus hijos”, afirmó.
Según explicó, en todos los casos los informes eran elaborados por un mismo grupo de profesionales. “Se iban alternando en la confección de los informes, que establecían que los niños y niñas habían contado en esas sesiones individuales los abusos que ellas volcaban en el escrito”, indicó.
Nanni agregó que, al analizar en conjunto los expedientes, detectaron similitudes llamativas en los relatos. “Las situaciones que describían eran iguales, con características comunes en todos los niños y niñas. Incluso, en algunos casos, decían exactamente lo mismo: determinados juegos sexuales atribuidos a los padres o la misma terminología para referirse a órganos sexuales”, sostuvo.
“Luego de analizar el contexto probatorio completo, fuimos determinando que esos relatos eran efectivamente falsos. Ya relevamos ocho casos que fueron los que presentamos en la denuncia, pero tenemos más de 15 en análisis”, añadió.