El tribunal integrado por los jueces José Luis Suárez, Hebe Marcogliese y María Trinidad Chiabrera está encargado de juzgar la conducta de Gerardo Ariel Nievas, acusado de haber matado a la madre de sus hijos y querer hacerlo pasar por un suicidio.
Noelia García, madre de seis hijos, tres de ellos en conjunto con Nievas, tenía 29 años cuando murió asfixiada durante la madrugada del 23 de octubre de 2018. Luego de una relación de más de siete años con Gerardo Nievas, se había mudado a Buenos Aires y formado una nueva familia.
Según la teoría presentada por el fiscal Gastón Ávila, la relación entre ambos estuvo signada por la violencia de género tanto física como prisológica que Nievas ejercía sobre García, y que continuó mientras estuvieron separados.
La madrugada en la que murió, Noelia se había quedado a dormir en la casa de su expareja en Rosario para estar con sus hijos.
De acuerdo con la ingestigación, Nievas se habría enterado de que ella quería llevarse a sus hijos con su nueva familia y decidió estrangularla con un cable mientras la sofocaba con una frazada para que no se escucharan sus gritos, tras lo cual dijo que Noelia se había suicidado para tratar de quedar impune.
El fiscal dijo que las pruebas no dejan dudas de que se trató de un femicidio. La principal de ellas es el testimonio de una de las hijas de Noelia, quien aquella madrugada se despertó por los ruidos y vio cómo mataban a su madre.
Además, concluyó calificando el hecho como homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, y pidió al tribunal que condene a Nievas a prisión perpetua.
Por su parte, la defensora María Eugenia Carbone buscó desinculpar al acusado alegando que aquella noche se encargó de llamar al Sies y buscar ayuda con su hermano y su madre para que atendieran a Noelia, estuvo presente cuando llegó la policía y fue quien les explicó lo sucedido.
También apuntó que en los días posteriores se encargó de buscar asistencia profesional para los niños y siempre estuvo a disposición de la justicia.
Además cuestionó como podía ser que, en tal contexto, la víctima eligiera quedarse en lo de Nievas cuando podría haberse quedado con cualquier otro conocido o familiar, a lo que Nievas no se oponía porque quería fomentar la buena relación de sus hijos con su madre.
Finalmente, Carbone trató de deslegitimar la principal prueba testimonial argumentando que el acusado no tenía buena relación con aquella niña que no era su hija y recordando que él, desde un principio, mantuvo la misma versión de los hechos, declarándose inocente, por lo que solicitó al tribunal su absolución.