Un abogado penalista y un rosarino de 34 años permanecieron detenidos desde el mediodía del viernes hasta este sábado, cuando fueron liberados. Un fiscal intenta develar si planeaban un ardid para apropiarse de bienes de una anciana fallecida, cuya causa de muerte está bajo investigación, aunque el informe preliminar de la autopsia indica que no tenía signos de violencia que indicaran un posible crimen. El cuerpo de la mujer fue hallado en su domicilio de Buenos Aires al 800, en pleno centro de Rosario, ese mismo viernes.

El caso está inmerso en un fuerte hermetismo. Este diario pudo averiguar que, desde la investigación, se ordenaron allanamientos en los domicilios de quienes, a priori, aparecen comprometidos en una causa que aún tiene muchas “medidas pendientes”.

El deceso de la mujer, de 87 años, identificada como Ana María Cincunegui, fue alertado al 911 por el propio abogado penalista, quien el viernes al mediodía se presentó en la vivienda de Buenos Aires al 800, frente a un portón de Correo Argentino, ya que –según adujo luego ante el personal policial– la anciana no le respondía los llamados.

El letrado manifestó que la mujer lo había designado como su representante para que actuara en su nombre, es decir, que ella se encontraba en calidad de poderdante. Esa fue la expresión que utilizó, según indicaron fuentes del caso.

No está claro cómo se produjo el deceso de Ana María Cincunegui. Las fuentes no fueron explícitas en asegurar que se haya tratado de una muerte violenta. Sin embargo, según trascendió de manera extraoficial, en la escena se hallaron manchas de sangre y un martillo.

Sin embargo, en horas de la tarde de este sábado, fuentes de Fiscalía precisaron a Rosario3 que se dispuso la libertad de las dos personas demoradas, atento a que el preinforme de autopsia arrojó que el fallecimiento de la víctima difiere de una muerte violenta. Solo presentaba un golpe en zona lumbar, posiblemente generado por el impacto al caer, señalaron. Es decir, un escenario que se contradice con las informaciones extraoficiales.

Lo que complicó la situación del abogado fue el secuestro de diversa documentación que tenía en su poder: un título de propiedad, un contrato de apoderamiento y otro de escritura, una nota manuscrita de la anciana y una denuncia de bienes. Estos elementos despertaron la sospecha del fiscal Ignacio Hueso, quien ordenó la aprehensión de los dos hombres que se encontraban en el domicilio de Buenos Aires al 800.

Horas más tarde se llevaron a cabo allanamientos en sus viviendas.