Un tribunal condenó a prisión perpetua a Miguel Alejandro Martínez (33), el panadero que mató a su compañero de trabajo, el maestro confitero José Jahari Sofiudin (47), arrojándole grasa hirviendo dentro de un local ubicado en Santiago al 4700, en el sur de Rosario. Los jueces resolvieron en línea con lo solicitado por la Fiscalía, a cargo de Patricio Saldutti, y la querella. Además del homicidio calificado, Martínez fue condenado por haber amenazado –mientras estaba prófugo– a su ex pareja, quien sufrió violencia de género y recibió intimidaciones tras el final de una relación que se extendió por una década.
Los jueces Lisandro Artacho, Carlos Leiva y Gonzalo Fernández Bussy fueron contundentes al emitir el veredicto contra el panadero Martínez, cuya autoría del homicidio nunca estuvo en discusión, aunque en el juicio se debatió la naturaleza de la agresión y las actitudes del acusado.
La agresión que terminó en la muerte de José Sofiudin ocurrió el 7 de diciembre de 2022 en el local de La Tradición, ubicado en Santiago al 4700, a las 6.30. José se encontraba en la panadería junto con dos colegas.
Martínez recalentó la grasa que se utiliza para hacer tortafritas y le arrojó el material sobre el cuerpo, mientras José dormía durante un descanso y los otros dos empleados no se encontraban en el lugar e.
El material estaba en un balde a más de 100 °C y fue arrojado sobre la cabeza, el rostro y el torso del maestro confitero, quien vivía en Villa Constitución y tenía permitido descansar en el local, una situación que el homicida aprovechó y que luego constituyó el agravante de alevosía, es decir, que actuó sobre seguro, con la víctima en estado de indefensión.
Las abogadas querellantes Verónica Colman y Melino Cimino, que representaron a Elisabet, pareja de la víctima, indicaron a Rosario3 que Martínez apenas ensayó una excusa para justificar el ataque a su compañero de trabajo.
El ahora condenado sostuvo que actuó motivado por las “bromas” que, según su versión, le hacía Sofiudin, entre ellas haberle colocado azúcar en el tanque de la moto, situación que no pudo acreditarse. También mencionó una “pelea por una empanada” que era parte de los comestibles a los que podían acceder los empleados, ocurrida el día anterior a la agresión. “Me hago cargo de lo que pasó, pero no creí que iba a pasar así”, dijo el condenado.
José Sofiudin fue sometido a múltiples intervenciones quirúrgicas en la sala de terapia intensiva del Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), hasta que el 24 de diciembre falleció. Martínez, en tanto, estuvo prófugo casi dos meses. Lo detuvieron el 2 de febrero de 2023 en la zona oeste de Rosario, cerca del límite del municipio.
Durante el juicio declararon compañeros de trabajo de la víctima y del acusado, el dueño de la panadería, la esposa de Sofiudin y la ex pareja del condenado. Esta última es víctima en un legajo penal paralelo por violencia de género, que también fue llevado a juicio.
En enero, mientras permanecía prófugo, Martínez amenazó vía Facebook a su ex, con quien había mantenido un vínculo de concubinato de diez años, una relación marcada por la violencia. “Se murió el hdp”, le escribió a la mujer, a quien tiempo antes le había abierto un ojo golpeándola con un control remoto. “Pensándolo bien, no sé si te mato a vos y después me mato yo. Si ya no tengo más nada que perder”, y “Los voy a matar a todos… van a terminar como José”, fueron algunos de los mensajes que recibió la mujer.
En uno de sus descargos, Martínez, que trabajó durante 14 años en la panadería, declaró e intentó “construir una imagen de hombre pacífico, que toca el teclado de la iglesia del pabellón donde está alojado”.
“Los hechos nos dicen que el 7 de diciembre de 2022 Martínez no actuó como un hombre de fe, sino como un verdugo que eligió el método más doloroso, seguro y cobarde para terminar con la vida de José”, replicó la acusación.
Sobre la premeditación, testigos indicaron que Martínez “venía preguntando cuándo volvía José” durante la semana y que el día de la agresión recalentó tanto la grasa para freír rosquitas que el balde que utilizó para trasladarla estuvo a punto de derretirse.
Además, un compañero de trabajo de Martínez, que terminó su labor luego de que el condenado huyera, contó que la grasa, horas después del hecho y con el fuego de la cocina ya apagado, aún estaba tan caliente que pudo freír dos latas de rosquitas sin necesidad de volver a encenderlo.
Por todo esto, el tribunal descartó un “accionar impulsivo y repentino” por parte de Martínez.
En tanto, la defensa intentó alegar que Sofiudin no falleció a raíz de las quemaduras, sino por un virus hospitalario. Sin embargo, un médico forense desbarató esa hipótesis. “La causa de muerte es el fallo multiorgánico derivado de las quemaduras graves. El proceso infeccioso es una complicación inherente y directa de la pérdida de la barrera cutánea causada por el agente térmico, la grasa”.
“Sin las quemaduras, no hay infección”, sentenció el testigo.