Cinco millones de muertes al año podrían evitarse si la población mundial fuera más activa, según la Organización Mundial de la Salud. Aunque las guías internacionales recomiendan entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física para los adultos, una nueva investigación sugiere que se necesitaría mucho más ejercicio para lograr una protección cardiovascular más importante.
El estudio, publicado en la revista científica The British Journal of Sports Medicine, concluyó que realizar entre 560 y 610 minutos semanales de actividad física moderada o intensa podría reducir hasta un 30% el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, como infartos o accidentes cerebrovasculares. Esto equivale a entre tres y cuatro veces más que el mínimo actualmente recomendado.
El trabajo analizó datos de más de 17 mil personas del Biobanco del Reino Unido entre 2023 y 2025. Los participantes usaron dispositivos en la muñeca durante una semana para medir su nivel de actividad y también realizaron pruebas de esfuerzo físico. Durante casi ocho años de seguimiento, los investigadores registraron más de 1.200 episodios cardiovasculares, entre ellos infartos, insuficiencia cardíaca y casos de fibrilación auricular.
Según explicó el investigador chino Ziheng Ning, las recomendaciones actuales fueron pensadas como metas mínimas alcanzables para la población general y no como la dosis “ideal” para obtener la máxima protección cardiovascular. Aun así, aclaró que el estudio no busca desanimar a las personas, ya que pasar del sedentarismo a realizar algo de actividad física ya genera beneficios importantes para la salud.
Los resultados también mostraron que las personas menos entrenadas necesitan dedicar todavía más tiempo al ejercicio para alcanzar beneficios similares a quienes ya tienen mejor estado físico. Por ejemplo, para reducir un 20% el riesgo cardiovascular, quienes tenían peor condición física requerían unos 370 minutos semanales de actividad, frente a 340 minutos en las personas más activas.
Los especialistas remarcan que el problema no pasa solo por hacer ejercicio durante media hora, sino por el exceso de horas sentados. “Los seres humanos modernos llevamos una vida extremadamente sedentaria”, advirtió Ning, quien sostuvo que aumentar el movimiento semanal total puede ayudar a compensar los efectos negativos de pasar más de diez horas al día sin actividad.
De todos modos, expertos que no participaron en la investigación pidieron interpretar los resultados con cautela. Rodrigo Fernández señaló que las cifras propuestas pueden parecer poco alcanzables, pero insistió en que no deben desmotivar. En la misma línea, el profesor de la Universidad de Oxford Aiden Doherty recordó que el mensaje principal sigue siendo el mismo: realizar al menos 150 minutos de actividad física por semana ya aporta beneficios claros para la salud y “cada movimiento cuenta”.
Fuente: SINC.