Hay una escena que se repite cada noche. Las luces apagadas, la cabeza en la almohada y el celular en la mano. De hecho, distintas encuestas a nivel global muestran que la mayoría de los adultos usa el teléfono antes de dormir y pasa, en promedio, casi 40 minutos frente a la pantalla antes de quedarse dormido.

Sin embargo, especialistas en medicina del sueño y neurociencia coinciden en que ese hábito juega en contra del descanso. Aunque hoy muchos dispositivos permiten reducir la luz azul, el problema ya no pasa solo por la pantalla en sí, sino que el contenido consumido también mantiene al cerebro en estado de alerta.

Según los expertos, leer un libro produce el efecto contrario. La lectura sigue un patrón predecible que favorece la relajación y activa el sistema nervioso parasimpático, el encargado de preparar al organismo para el descanso. En cambio, el scroll infinito de las redes sociales estimula la liberación de dopamina y mantiene al cerebro esperando el próximo contenido.

La mayoría de los adultos usa el teléfono antes de dormir y pasa, en promedio, casi 40 minutos frente a la pantalla antes de quedarse dormido (bbc.com).

Otro punto a favor de los libros es que tienen pausas naturales, como el final de un capítulo, mientras que las aplicaciones están diseñadas para que el contenido nunca termine. Esa falta de un "punto final" hace que resulte mucho más difícil dejar el celular y conciliar el sueño.

Los especialistas recomiendan incorporar la lectura como parte de la rutina nocturna durante entre 20 y 60 minutos, dependiendo de cómo haya sido el día. También aconsejan elegir libros relajados o ya conocidos, en lugar de historias llenas de suspenso que puedan mantener la mente demasiado activa.

Además, crear un ambiente adecuado también suma. Usar una luz tenue, evitar la iluminación fuerte de la habitación y, para quienes prefieren escuchar en lugar de leer, optar por audiolibros con temporizador puede ser una buena alternativa para desconectarse antes de dormir.

Los especialistas recomiendan incorporar la lectura como parte de la rutina nocturna durante entre 20 y 60 minutos, dependiendo de cómo haya sido el día (istockphoto.com).

Los expertos aclaran que leer no reemplaza un tratamiento cuando existen trastornos del sueño, pero sí puede convertirse en un hábito sencillo y efectivo para descansar mejor. Y, frente a la duda de qué hacer antes de cerrar los ojos, sin dudas, un buen libro le gana al scroll infinito.

Fuente: GQ.