Cada 10 de mayo, Nápoles se llena de emoción, como si el tiempo no hubiera pasado, o estuviera a apenas un puñado de almanaques del día que de la mano de un fantástico Diego Armando Maradona, el equipo de la casa cambió su historia y la del propio Calcio.

Fue exactamente hace 29 años cuando un gol de Andrea Carnevale selló el empate de 1-1 del Nápoli con la Fiorentina y significó el primer Scudetto de los azzurris.

Liderado por un Maradona inspirado tal vez como otras pocas en su carrera, 15 goles, unas cuantas asistencias y la impronta de su arte para hacer a todos sus compañeros mejores de lo que en rigor eran, Nápoli llegó a la penúltima fecha necesitado de un buen resultado para devenir inalcanzable para Milan y Juventus.

Y así fue: el estadio de San Paolo, enclavado en el barrio de Fuorigrotta, se preparó para una fiesta sin precedentes que una de las pancartas de la Curva B dio por descontada desde muy temprano: “La storia ha voluto una data, 10 maggio 1987” (“La historia ha querido una fecha, 10 de mayo de 1987”).

El gol anotado por Carnevale alcanzó y sobró, puesto que ese punto rubricó una ventaja de cuatro puntos sobre un coloso de Milán y otro de Torino.
Maradona y Napoli
Siempre Diego. Napoli, un gran amor.