¿Cuánto vale el giro de Copetti en Asunción casi en el epílogo del partido del miércoles frente a Libertad? El tantas veces vituperado atacante canalla sacó las papas del fuego en la Copa Libertadores. No era la muerte empatar como visitante, pero sumado a la igualdad en el Gigante de Arroyito frente a Independiente del Valle hubiera generado una incomodidad que nunca es recomendable en una etapa de construcción de solidez futbolística.
Si no hubiera existido la perfecta asistencia de Coronel y el gol de Copetti a menos de diez minutos del final, la primera pregunta para Almirón en la conferencia de prensa posterior hubiera sido por qué sacó a Véliz y puso a Pol Fernández.
Por suerte llegó el gol de Copetti y antes la pausa de rehidratación en la que el entrenador explicó el cambio que iba a hacer y eso se pudo apreciar públicamente. Pueden buscarlo en los recortes del partido. Igual se lo preguntaron.
Está claro, siempre fue y será así, los entrenadores observan cosas que el resto no ve. Más allá de los caprichos de cada uno, que los tienen y a montones, encuentran detalles que escapan al ojo humano normal.
Para el hincha común, el ingreso de Pol y la salida de Alejo, es un cambio defensivo e inentendible. Salvo que se lo expliquen. Y así sucedió el miércoles por la tele.
Pero si Central no hubiera ganado, nada hubiera “justificado” la variante del director técnico canalla que vaya a saberse por qué está, desde su llegada, en etapa de evaluación de la mayoría de los simpatizantes auriazules a pesar de los buenos resultados.
Pero más allá de cualquier especulación futbolera, Central ganó en Asunción y puso la casa en orden. Acomodó todo y ahora puede priorizar el partido a partido sabiendo que los objetivos dependen de sí mismo.
Mañana Sarmiento, el viernes que viene Estudiantes de Río Cuarto y después otra vez la Libertadores en Venezuela. Es favorito para quedarse con todos esos puntos. Lo clasificarían a octavos de la Liga y encaminarían la fase de grupos de la Copa.
Central acomodó todo y ahora puede priorizar el partido a partido sabiendo que los objetivos dependen de sí mismo
Serán compromisos importantes para consolidar los objetivos.
Y sin Di María.
No es un dato menor que la estrella del equipo no esté. Un jugador de semejante influencia en el juego es vital siempre, hasta en los partidos más sencillos.
Almirón seguramente se encargará de administrar las cargas para que el equipo se fortalezca en una seguidilla de partidos que puede encaminar gran parte de la primera mitad del año.



