A los 68 años, Oscar Schmidt falleció minutos después de recibir atención médica tras un malestar por el que fue llevado de inmediato al Hospital y Maternidad Municipal Santa Ana, en San Pablo. La muerte de la estrella brasileña conmociona a una legión de seguidores en el planeta, que lo recuerda por sus hazañas y récords en la historia de ese deporte.

Nacido en Natal, “Mão Santa” forjó impresionantes cifras a lo largo de 25 temporadas como profesional. Es el máximo anotador en la historia del básquetbol, con 49.703 puntos, y cuyos registros todavía lo muestran como el que más puntos consiguió marcar en la historia de los Juegos Olímpicos, con 1093, tras participar cinco veces en ellos, desde Moscú 1980 hasta Atlanta 1996.

En 1987, Schmidt vivió uno de los momentos más importantes de su carrera: condujo a la selección de Brasil a la victoria por 120-115 sobre la nación anfitriona, Estados Unidos, en los Juegos Panamericanos de Indianápolis 1987. Anotó 46 tantos en ese partido que marcó la primera derrota de los norteamericanos como locales en la historia de la competición y le dio la medalla de oro al conjunto sudamericano.

Oscar también obtuvo la medalla de bronce en el Campeonato Mundial de 1978 disputado en Filipinas y finalizó su carrera con 7693 puntos en 326 partidos oficiales con su selección, entre 1977 y 1996. Más números brillantes en un camino de gloria de un jugador con una capacidad increíble para convertir.

Asimismo, el atleta fue seleccionado en el draft de la NBA, pero rechazó la oferta de la liga estadounidense para mantener su contrato con la selección de su país. En aquel entonces, la NBA no permitía que sus jugadores jugaran con las selecciones nacionales.

En su trayectoria jugó en equipos de Brasil, como Esporte Clube Sirio de San Pablo, Palmeiras y Flamengo, y en Italia lo hizo por Juvecaserta. En el Mengao lo hizo entre 1999 y 2003, cuando ganó dos Campeonatos Estatales de Río de Janeiro y anunció su retiro, a los 45 años.

Luego de finalizar su carrera en las canchas, Oscar se dedicó a compartir sus experiencias e historias de superación personal, tanto dentro como fuera de los estadios.