La previa de una semifinal mundialista entre Argentina e Inglaterra despierta emociones particulares en quienes vivieron de cerca la historia del fútbol argentino. En ese marco, Claudia Villafañe compartió en charla con LAM cómo transita estos momentos, al evocar al mismo tiempo el vínculo entre Diego Maradona, Lionel Messi y la selección nacional.
La relación entre Pelusa y Leo fue objeto de debate durante años. Sin embargo, para quienes compartieron la intimidad del exfutbolista, su postura era clara. “Diego lo dijo siempre... Diego decía que (Messi) era mejor que él, así que lo apoyamos desde todos lados”, afirmó Claudia, al resaltar el reconocimiento que el propio Maradona tenía hacia el rosarino. Esta valoración se sostenía en la admiración y el apoyo incondicional.
El acompañamiento a Messi, según Villafañe, trasciende lo deportivo y se convierte en una cuestión afectiva. “Cuando llora, lloramos, cuando se ríe, nos reímos, y estamos con él a muerte, con su familia y apoyándolo siempre. Y él sabe que es así”, aseguró, sobre un lazo emocional se mantiene intacto, y un respaldo que se extiende a toda la familia del capitán argentino.
La vigencia de Messi a los 39 años es motivo de orgullo para Villafañe, quien lo describió de manera contundente: “Es un fenómeno increíble”. Para ella, el paso del tiempo no hizo más que consolidar la admiración que el entorno de Maradona sentía por Messi. La naturalidad con la que expresa el apoyo a a la Pulga refleja una continuidad en la forma de alentar a la selección.
Para Claudia, estos encuentros se viven con una mezcla de nerviosismo y rituales personales que ayudan a transitar la ansiedad. La costumbre, iniciada en el primer partido del torneo, se mantiene como parte de su cábala personal. “Acá lo vi sola el primer partido, así que seguimos así conservándola”, señaló, sugiriendo que respetar esa rutina es parte del modo en que busca atraer la buena fortuna.
Para contener los nervios, Claudia apela al recorrido físico por la casa: “Voy, vengo, mate, picada, me levanto, cocino, lavo, no me quedo quieta un minuto, así que por eso prefiero quedarme en casa y hacer la mía”. El movimiento constante y la preparación de alimentos funcionan como escape para los nervios, evitando la quietud que podría intensificar la tensión de un partido definitorio.
El encuentro con Inglaterra añade un matiz especial, tanto por la historia compartida como por el recuerdo de 1986. “Ojalá que pase como la otra vez”. La esperanza de repetir el resultado favorable de aquel enfrentamiento histórico se mezcla con la tradición de enfrentar a un rival que trae recuerdos imborrables para el fútbol argentino.
Claudia Villafañe no estuvo en México durante el mítico encuentro de 1986, pero lo vivió intensamente: “Estaba en Buenos Aires, no había ido a México, pero, por supuesto, cuando uno tiene a alguien cercano jugando es diferente”, rememoró.
La intensidad emocional de ese momento se traslada al presente, aunque con matices: “Es Argentina, somos todos argentinos, así que queremos que la selección llegue al triunfo y seguir pasando un pasito más. No nos quedan muchos”. La expectativa de avanzar en el torneo y el deseo común de ver a la selección triunfar se mantienen como constante, más allá del paso de los años.
Está claro que Messi es el capitán y el jugador más famoso del mundo, pero Villafañe remarca el vínculo personal con varios integrantes del plantel: “A todos los jugadores conozco un montón, tengo relación con las mujeres, así que nada, vamos Argentina, que tenemos que ganar”. Así, la familiaridad con los jugadores y sus familias alimenta el deseo de victoria, sumando un componente afectivo a la pasión deportiva.



