El estadio Libertadores de América fue escenario de una noche repleta de goles y emociones. Independiente logró un empate increíble en la última pelota del partido (minuto 54) y alcanzó un 4 a 4 insospechado, sobre todo después de que Unión se pusiera 3-0 en el marcador.

A los 11 minutos, la primera incidencia. Polémico penal que Merlos sancionó en favor de Unión. Parecía que Marcone se llevaba puesto a Profini pero en la reiteración no queda del todo claro. Cristian Tarragona no falló y el Tate lo ganaba desde el vestuario.

     

Sin embargo, ocho minutos después, otro mazazo para el Rojo. Brahian Cuello metió el segundo y nadie entendía nada en el Libertadores de América. 

     

Las malas no paraban de llegar, a los 23 Unión golpeó de nuevo pero esa vez el VAR estuvo del lado de Independiente.

     

El tercero llegaría igual. A los 38, Mateo del Blanco metió una definición de novela y el 0-3 hacía estallar a la gente de Avellaneda contra sus jugadores.

     

La luz al final del túnel llegó en el minuto 45 con el descuento de Ignacio Pussetto.

     

El inicio del complemento le hizo otro guiño a los de Gustavo Quinteros. A los 2 minutos. Merlos dio otro polémico penal, esta vez fue en favor de Independiente, tras un supuesto agarrón a Ávalos dentro del área que el paraguayo cambió por gol.

     
     

El Rojo era todo impulso e iba por el empate, pero Alex Maizon Rodríguez tenía otros planes. Concretó el cuarto para Unión y parecía liquidar todo tras la asistencia de Mateo Del Blanco.

     

Pero el Rojo no se dio por vencido. Rápidamente, tras el cuarto, volvió a descontar. Gabriel Ávalos apareció solo por arriba y definió de cabeza ante Matías Mansilla. Asistencia de Ignacio Malcorra.

     

Faltaba media hora e Independiente soñaba con el empate. Unión estaba cerca del quinto y la moneda podía caer para cualquier lado. En el medio hubo un choque de cabezas y el partido se extendió. Hasta que en el minuto 54, Juan Manuel Fedorco metió un cabezazo agónico y empató el partido.

     

El juego se terminó con la mueca de desilusión de los tatengues que tenían todo a favor y se quedaron con un punto que sabe a poco. Por su parte, Independiente se fue con el alivio de no haber perdido y con el premio por no haberse dado por vencido.